El clásico rosarino de Reserva volvió a demostrar porqué es uno de los duelos más intensos del fútbol juvenil argentino. En Arroyo Seco, Central y Newell’s protagonizaron un empate electrizante 3 a 3, con cambios constantes en el marcador y un desenlace cargado de dramatismo.

El clásico rosarino de reserva volvió a demostrar porqué es uno de los duelos más intensos del fútbol juvenil argentino. En Arroyo Seco, Central y Newell’s protagonizaron un empate electrizante 3 a 3, con cambios constantes en el marcador y un desenlace cargado de dramatismo.
Los dirigidos por Lucas Bernardi golpearon primero con una gran acción individual de Valentino Acuña, quien abrió el marcador en el primer tiempo. Sin embargo, la respuesta canalla fue inmediata: Kevin Gutiérrez igualó pocos minutos después y dejó el encuentro abierto antes del final del primer tiempo.
En el complemento, la intensidad no bajó. La Lepra volvió a imponerse en el marcador con un tanto de Thomas Ríos, quien aprovechó un error defensivo. Pero el equipo de Mario Pobersnik reaccionó otra vez y Marcelo Cabrera marcó el empate. Minutos después, Thiago Ponce dio vuelta el resultado para el conjunto local, que parecía encaminarse a la victoria.
Pero cuando el triunfo auriazul parecía asegurado, el clásico tuvo un último giro. En tiempo de descuento, Alan Mereles apareció de cabeza tras una pelota parada y decretó el 3 a 3 definitivo, desatando el festejo leproso y sellando un resultado acorde a lo visto en cancha.
El encuentro dejó en evidencia la paridad entre ambos equipos y el protagonismo ofensivo de las dos propuestas, en un duelo que se jugó con alta presión, transiciones rápidas y eficacia en momentos clave.




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