En la continuidad de su gira por Israel, el presidente Javier Milei fue distinguido con el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Bar-Ilan, en un acto académico donde volvió a marcar su alineamiento con ese país y a cuestionar con dureza a la prensa.

La distinción otorgada por la Universidad Bar-Ilan se inscribe en la primera gira oficial de Javier Milei por Israel como presidente argentino. En ese marco, el mandatario recibió un fuerte respaldo académico a su gestión y a su postura internacional, marcada por un claro acercamiento político y diplomático al gobierno israelí.
Durante la ceremonia, el mandatario participó de una exposición ante autoridades universitarias, académicos y estudiantes. Allí, defendió sus lineamientos económicos y su visión sobre el rol del Estado, al tiempo que enfatizó la importancia de los vínculos bilaterales entre Argentina e Israel, tanto en materia política como en cooperación científica y tecnológica.
El Doctorado Honoris Causa es un reconocimiento que la casa de estudios otorga a personalidades que considera influyentes en el plano político, social o cultural. En el caso del presidente argentino, la universidad ponderó su posicionamiento internacional y la agenda de reformas que impulsa en el país.
Críticas a la prensa y disputa por el relato público
En su intervención, Milei volvió a apuntar contra los medios de comunicación. El presidente lanzó fuertes críticas a la prensa, a la que acusó de “jugar para las fuerzas del mal”, expresión con la que reforzó su enfrentamiento discursivo con sectores del periodismo y de la oposición.
Las declaraciones se suman a otros cuestionamientos que el presidente viene realizando en distintas apariciones públicas, en las cuales suele denunciar lo que considera una cobertura sesgada de su gestión. En este caso, las críticas resonaron en un ámbito académico, en medio de los aplausos por la distinción recibida.
Desde su llegada a la Casa Rosada, Milei instaló una narrativa en la que contrapone su proyecto político con lo que define como estructuras tradicionales de poder. En ese esquema, los medios aparecen frecuentemente mencionados como parte de un entramado al que responsabiliza por resistir las reformas que impulsa.
La combinación entre el reconocimiento otorgado por la Universidad Bar-Ilan y el tono confrontativo hacia la prensa muestra cómo el presidente busca capitalizar respaldos internacionales mientras sostiene un discurso crítico hacia actores locales. El resultado es una escena en la que la política exterior y la disputa por el relato interno se entrelazan en cada una de sus apariciones públicas.




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