La canasta de crianza subió 9,7% en marzo y supera a la inflación

La llamada canasta de crianza, que mide el costo mensual de mantener a un hijo en Argentina, volvió a pegar un salto fuerte en marzo y se ubicó muy por encima de la inflación general de ese mes.

La canasta de crianza subió 9,7% en marzo y supera a la inflación
La canasta de crianza subió 9,7% en marzo y supera a la inflación

De acuerdo a los últimos datos oficiales del Indec, la canasta de crianza registró en marzo un incremento mensual de 9,7%, casi tres veces más que la inflación general del período, que fue de 3,4%. Este indicador refleja cuánto necesitan las familias para cubrir los gastos básicos de un niño, niña o adolescente a lo largo de un mes.

La canasta incluye rubros como alimentación, indumentaria, educación, salud, transporte y esparcimiento, entre otros. El salto de marzo profundiza la brecha entre el costo de criar a un hijo y la evolución de los precios en la economía, lo que presiona de lleno sobre el presupuesto de los hogares.

En los últimos meses, la canasta de crianza viene moviéndose por encima del índice de precios al consumidor. Esto refleja que, aun en un contexto de desaceleración inflacionaria, los gastos asociados a la niñez y la adolescencia continúan recalentados, en especial en servicios educativos y cuidados.

La canasta de crianza es una referencia que permite estimar cuánto dinero necesita una familia para sostener a un hijo según su etapa de desarrollo. Suele dividirse por tramos de edad, dado que no es lo mismo el gasto de un bebé que el de un adolescente, tanto en alimentación como en educación y actividades extraescolares.

Además de servir como termómetro del costo de vida para los hogares con chicos, este indicador es utilizado en distintas discusiones públicas y privadas, por ejemplo en acuerdos de cuotas alimentarias o en el diseño de políticas sociales que apuntan a la niñez.

El hecho de que la suba de marzo haya sido de 9,7% marca una aceleración respecto de la inflación general y plantea un interrogante sobre la capacidad de las familias para sostener esos gastos, en un contexto de ingresos que se ajustan con rezago.

Con una inflación de 3,4% en marzo, la diferencia con el 9,7% de la canasta de crianza expone una tensión creciente para los hogares con hijos. Mientras los salarios y las jubilaciones se actualizan de manera más lenta, los gastos cotidianos vinculados a la crianza no dan respiro.

Para muchas familias, esto se traduce en recortes en actividades recreativas, cambios de escuela, reducción de consumos culturales o postergación de compras de indumentaria. En los casos de menores ingresos, la presión se siente con más fuerza y puede derivar en mayor vulnerabilidad social.

La evolución de este indicador será clave en los próximos meses para evaluar si el costo de criar a un hijo logra moderarse o si, por el contrario, seguirá corriendo por delante de la inflación general, profundizando el ajuste en los hogares con niños y adolescentes.

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