En el juicio por la muerte del neurólogo Melchor Rodrigo, la fiscalía pidió una pena de cuatro años y siete meses de prisión para Felipe Pettinato, a quien acusó de actuar con negligencia, pero sin intención de provocar el incendio que terminó con la vida del médico.

La acusación de la fiscalía y la calificación del hecho
En su alegato, la fiscalía descartó que existan pruebas sólidas de un incendio intencional y sostuvo que Pettinato incurrió en un incendio culposo seguido de muerte. Esa figura penal se aplica cuando el resultado fatal se produce por imprudencia o negligencia, sin voluntad directa de causar daño.
De este modo, el Ministerio Público se distanció de la postura de la querella, que reclama una condena muy superior y pretende que el hecho sea encuadrado como un incendio doloso. Para la fiscalía, los elementos incorporados al expediente no alcanzan para sostener que el fuego haya sido provocado de manera deliberada.
El pedido de 4 años y 7 meses de prisión se apoya en peritajes y testimonios que, según la acusación, muestran un comportamiento riesgoso y una serie de omisiones por parte de Pettinato, pero no una planificación previa ni una intención clara de generar el incendio.
Contraste con la querella y el reclamo de una pena más alta
La querella, que representa a la familia de Melchor Rodrigo, insiste en que el episodio debe ser analizado como un hecho doloso y pidió una condena de 15 años de prisión. Según su postura, existen indicios suficientes para sostener que el incendio no fue un mero accidente doméstico.
Esta diferencia de criterios entre fiscalía y querella abre un fuerte debate jurídico sobre cómo interpretar las circunstancias previas al fuego y el comportamiento de Pettinato dentro del departamento en el que murió el neurólogo. La discusión se centra en el grado de responsabilidad penal que debe asignarse al imputado.
En los tribunales, el caso vuelve a poner en primer plano la figura del incendio culposo seguido de muerte y las dificultades para probar la existencia de dolo en contextos en los que sólo sobreviven fragmentos de evidencia física y relatos que no siempre coinciden.
Próximos pasos en el juicio por la muerte de Melchor Rodrigo
Tras los pedidos de pena, el tribunal deberá analizar los argumentos de todas las partes y valorar la prueba producida en el debate oral. Recién después de esa instancia se conocerá el fallo, que definirá si hace lugar a la calificación culposa solicitada por la fiscalía o si se inclina por una versión más gravosa, como reclama la querella.
El desenlace del juicio es seguido de cerca por el entorno de Felipe Pettinato y por colegas y allegados de Melchor Rodrigo, que esperan una decisión que aporte claridad sobre lo ocurrido y fije responsabilidades penales concretas. Cualquiera sea el resultado, es previsible que el caso tenga repercusiones en futuras discusiones sobre siniestros similares.
El expediente, además, se inscribe en una serie de causas resonantes en las que se discute el límite entre la imprudencia y la intención en hechos trágicos, un terreno donde los tribunales suelen moverse con cautela para no sobreextender ni minimizar la responsabilidad de los acusados.





Comentarios