El consumo masivo volvió a mostrar señales de freno en febrero, con una caída pronunciada en supermercados y autoservicios, mientras que las ventas online lograron esquivar la tendencia recesiva.

De acuerdo a la medición de Scentia, el consumo masivo se hundió 6,3% en febrero frente a enero, en un contexto de fuerte pérdida de poder adquisitivo y salarios que corren detrás de la inflación. La consultora también registró una baja de 3,4% interanual, lo que confirma que la demanda interna todavía no encuentra piso.
El retroceso impactó con fuerza en los supermercados, donde se verificó una marcada retracción de las ventas. En muchos casos, los consumidores optan por achicar el changuito, pasar a segundas marcas o, directamente, prescindir de productos considerados prescindibles, especialmente en bebidas, lácteos y alimentos procesados.
En contraste, el relevamiento detectó que el e-commerce logró escapar a la tendencia negativa y mostró una mejora frente al mismo período del año pasado. Los analistas vinculan este comportamiento a la búsqueda de promociones, cuotas y descuentos que suelen concentrarse en las plataformas digitales, además de la comodidad de la compra online.
Supermercados en caída y cambios en los hábitos de compra
El deterioro del consumo masivo se traduce en góndolas menos pobladas y en una mayor planificación de las compras. Muchas familias acotan sus visitas al supermercado, priorizan los productos básicos y aprovechan ofertas puntuales, mientras postergan consumos no esenciales.
La retracción en grandes superficies también se vincula con el traslado de parte de la demanda hacia canales alternativos, como mayoristas o comercios de cercanía, donde en ocasiones se consiguen mejores precios por volumen o promociones específicas. Aun así, el dato global de Scentia muestra que el golpe sobre el bolsillo se siente en todos los formatos.
La consultora apunta que la combinación de inflación elevada, suba de tarifas y pérdida real del salario limita seriamente la capacidad de consumo. En ese escenario, el ajuste pasa por la mesa: menos cantidad, cambio de marcas y foco en productos de primera necesidad.
El refugio digital: por qué crecen las ventas online
Mientras los locales físicos registran caídas, las ventas en línea muestran un comportamiento diferente. Scentia relevó que el e-commerce exhibió una mejora interanual, apoyado en campañas agresivas de descuentos, envíos bonificados y programas de fidelización.
Los especialistas explican que, en un contexto de ajuste, los hogares comparan más y se apoyan en las herramientas digitales para rastrear precios, armar listas y aprovechar beneficios bancarios. Esa búsqueda permanente de ahorro impulsa el peso relativo del canal online dentro del total de las ventas de consumo masivo.
Sin embargo, el avance del comercio electrónico no alcanza para compensar la debilidad general del mercado interno. La caída de febrero se inscribe en una secuencia de meses negativos que refleja el impacto de la recesión y deja en pausa cualquier expectativa de recuperación rápida del consumo.




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