Quieren convertir a los taxis en galerías de arte móviles

El Concejo Municipal de Rosario analiza un proyecto para intervenir artísticamente los taxis de la ciudad y transformarlos en verdaderas “galerías de arte móviles”, con el objetivo de revalorizar el servicio y mejorar la experiencia de viaje de pasajeros y choferes.

Quieren convertir a los taxis en galerías de arte móviles

La propuesta comenzó a discutirse en comisiones del Concejo Municipal de Rosario y apunta a que las unidades de taxi de la ciudad incorporen intervenciones artísticas en su interior y exterior. La intención es sumar obras de artistas locales y murales urbanos para que cada viaje se convierta en una experiencia distinta, sin alterar la visibilidad ni las condiciones de seguridad.

Según impulsan sus autores, el proyecto busca jerarquizar el servicio público de taxis, diferenciarlo de otras formas de transporte y, al mismo tiempo, ofrecer una vidriera para la producción cultural rosarina. La iniciativa contempla que las intervenciones respeten la normativa vigente, especialmente en lo que refiere a identificación de la unidad, número de licencia y colores reglamentarios.

De avanzar, se podrán incorporar diseños en las puertas, techos y laterales, además de intervenciones en el interior, como láminas, ilustraciones, códigos QR con información del artista o del proyecto y pequeñas muestras rotativas. La idea es que los taxis funcionen como un circuito cultural dinámico que recorra todos los barrios.

Responsabilidad por infracciones: foco en los choferes

En paralelo a la propuesta artística, en el Concejo rosarino también se debate otro expediente que apunta a modificar cómo se registran las infracciones de tránsito cometidas por los taxis. El objetivo central es que las multas recaigan principalmente sobre quien conduce la unidad y no sobre el titular de la licencia, como ocurre en la mayoría de los casos.

La iniciativa surge a partir de reclamos históricos de permisionarios que señalan que muchas veces acumulan deudas por faltas cometidas por choferes a los que ya no tienen contratados. El nuevo esquema buscaría individualizar la responsabilidad, vinculando las sanciones al conductor infractor y no solo a la chapa del vehículo.

Para esto, se plantea profundizar los controles y actualizar los datos de los choferes habilitados, de modo que cada inspección o fotomulta pueda identificar con claridad quién estaba a cargo del volante al momento de la infracción. El debate incluye cómo implementar el sistema sin generar más burocracia para el sector.

Un debate que cruza cultura, trabajo y seguridad vial

La combinación de ambos proyectos abre una discusión más amplia sobre el rol del taxi en Rosario: no solo como servicio de transporte, sino también como espacio cultural y fuente de empleo que requiere reglas claras. Mientras la propuesta de las “galerías móviles” apunta a sumar valor simbólico y atractivo turístico, el cambio en el régimen de infracciones intenta ordenar la actividad y hacer más justo el esquema de sanciones.

Concejales de distintos bloques anticiparon que escucharán a representantes de titulares y choferes antes de definir la letra fina de las ordenanzas. En el oficialismo y la oposición coinciden en que el sistema de taxis necesita aggiornarse, pero aún resta acordar de qué manera y con qué tiempos se pondrán en marcha las reformas.

En las próximas semanas se esperan nuevas rondas de reuniones en el Palacio Vasallo. De su resultado dependerá si Rosario suma, además de coches amarillos, taxis intervenidos artísticamente que circulen como una muestra itinerante por las calles de la ciudad, y si se redefine o no quién paga por cada infracción de tránsito.

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