El ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, planteó reparos sobre el uso de la pistola Taser en el episodio del vigilador que se prendió fuego, y afirmó que lo ocurrido en Rosario obliga a revisar con detalle los protocolos de actuación policial.

“No se recomienda” el uso de Taser en contextos inflamables
Cococcioni explicó que, de acuerdo a la información preliminar, no se recomienda aplicar una pistola Taser sobre una persona rociada con material inflamable. Según el funcionario, esa combinación puede generar un riesgo evidente de incendio, como el que terminó con el vigilador envuelto en llamas en plena vía pública.
El ministro admitió que “es posible” que el fuego se haya desencadenado por el disparo del dispositivo eléctrico sobre el cuerpo impregnado con combustible. De todos modos, remarcó que también existe la chance de que el incendio se haya originado por otra causa y que esa hipótesis debe ser analizada con rigor técnico y pericial.
En ese sentido, subrayó que el episodio “constituye un factor que prende una luz amarilla sobre el uso de las Taser” en intervenciones complejas. La advertencia apunta, especialmente, a las situaciones donde hay presencia de líquidos inflamables, gases u otros elementos que puedan reaccionar ante una descarga eléctrica.
Investigación y revisión de protocolos policiales
Cococcioni sostuvo que es indispensable que la Justicia avance en una investigación exhaustiva para determinar qué ocurrió con precisión en el operativo que terminó con el vigilador herido de gravedad. Allí se evaluará el proceder del personal policial, el contexto previo y el modo en que se aplicó la Taser.
El titular de la cartera de Seguridad insistió en que, hasta que se conozcan esos resultados, no corresponde sacar conclusiones definitivas ni atribuir responsabilidades en forma anticipada. Aun así, dejó en claro que el caso obliga a revisar los criterios de empleo de armas no letales en Santa Fe.
La discusión sobre las Taser ya venía instalada en la provincia, a partir de su incorporación progresiva para determinadas fuerzas. Lo sucedido con el vigilador reaviva el debate sobre su conveniencia, los límites de su uso y la necesidad de capacitaciones específicas para reducir al mínimo los riesgos.
En ese marco, desde el Ministerio de Seguridad adelantaron que se analizarán informes técnicos y experiencias de otros distritos para establecer si es necesario ajustar los protocolos o restringir su aplicación en contextos donde pueda haber sustancias combustibles.





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