Las áreas de finanzas de grandes compañías ya trazan sus números para los próximos años y anticipan un escenario de inflación todavía muy alta hacia 2026, pese al relato oficial sobre una desaceleración de los precios.

De acuerdo con las proyecciones que los ejecutivos financieros utilizan para armar el presupuesto de sus compañías, la inflación en Argentina se mantendría en niveles muy altos durante 2026. La mayoría de los cálculos internos ubican la suba de precios en un rango de entre el 20% y el 30% anual.
Dentro de ese abanico, un 73% de los responsables de finanzas considera que el dato final se alineará más cerca del 30% que del piso del 20%. Ese margen es clave para estimar costos, negociar paritarias, definir precios y evaluar nuevas inversiones en el país.
Las compañías trabajan con estos supuestos ante la necesidad de presentar planes de negocios y presupuestos realistas a sus directorios y accionistas. En un contexto de alta volatilidad macroeconómica, las proyecciones de inflación son uno de los insumos centrales para la toma de decisiones.
Inercia inflacionaria y brecha con el discurso oficial
Los ejecutivos admiten que la inercia inflacionaria sigue jugando un rol determinante. Aún cuando algunos rubros muestran cierta moderación, la memoria de los fuertes aumentos recientes y la puja por recomponer márgenes llevan a las empresas a trabajar con escenarios conservadores y más cercanos al techo del rango estimado.
Estas previsiones contrastan con el mensaje que busca instalar el presidente Javier Milei, quien insiste públicamente en que los precios vienen bajando y que la inflación estaría en un sendero descendente. La distancia entre el discurso oficial y los números que manejan las áreas financieras refleja la incertidumbre que aún predomina en el sector privado.
En las empresas señalan que, aunque se registren mejoras puntuales, la persistencia de aumentos en servicios, tarifas y costos logísticos obliga a mantener cautela. Por eso, muchos presupuestos incorporan márgenes adicionales para no quedar cortos frente a eventuales sorpresas en la dinámica de precios.
La expectativa de una inflación en torno al 30% para 2026 condiciona tanto los planes de expansión como las estrategias de financiamiento. También influye en la política salarial y en la forma en que las compañías valoran el riesgo argentino de cara a los próximos años.




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