El tren de pasajeros que une Rosario con la ciudad de Buenos Aires volvió a quedar en el centro de las críticas: un servicio reciente demoró 13 horas en completar un recorrido que, en condiciones normales, debería demandar bastante menos tiempo, poniendo otra vez bajo la lupa el estado del sistema ferroviario.

Un viaje interminable hasta Colegiales
El servicio de larga distancia entre Rosario y Buenos Aires registró una demora histórica, al llegar a la estación Colegiales tras 13 horas de viaje. La formación tenía como destino la terminal de Retiro, pero el trayecto se interrumpió antes de completar el recorrido previsto.
Según describieron pasajeros, el tren acumuló paradas prolongadas y marchas a muy baja velocidad. Las fallas técnicas y los problemas de infraestructura volvieron a evidenciarse en una traza que, desde hace años, arrastra deterioro en vías, señalamiento y material rodante.
Lejos de ser un hecho aislado, este episodio se suma a una serie de demoras y cancelaciones que afectan al corredor Rosario–Buenos Aires, y que impactan directamente en usuarios que eligen el tren como alternativa económica frente al colectivo de larga distancia o los viajes en auto.
Un servicio que era sinónimo de acceso para las familias
Durante años, el tren de pasajeros se consolidó como una opción más accesible para las familias, en especial para quienes viajan por trabajo, estudios o para visitar a sus parientes entre Rosario y el Área Metropolitana de Buenos Aires. Los valores de los pasajes permitían planificar el viaje con menos impacto en el bolsillo.
Sin embargo, la persistencia de desperfectos técnicos, la baja velocidad comercial y la falta de previsibilidad en los horarios generan un escenario de desgaste y desconfianza entre los usuarios frecuentes. Muchos relatan que deben reorganizar compromisos laborales o turnos médicos ante la incertidumbre sobre la hora real de arribo.
A esto se suma el deterioro general de algunas estaciones intermedias y la escasa información durante las demoras prolongadas. En viajes tan extensos, la ausencia de comunicaciones claras agrava el malestar y deja a los pasajeros sin certezas sobre el tiempo restante de trayecto.
Infraestructura y planificación, bajo la lupa
Los especialistas en transporte advierten desde hace tiempo que, sin una inversión sostenida en vías, señalización y mantenimiento, el sistema ferroviario de pasajeros seguirá mostrando falencias. En el corredor Rosario–Buenos Aires, cada incidencia expone los límites de una infraestructura que no logra acompañar la demanda.
En este contexto, usuarios y organizaciones vinculadas a la movilidad plantean la necesidad de una planificación de mediano y largo plazo que priorice la seguridad y la regularidad del servicio. También piden mejorar la comunicación con los pasajeros para que las demoras no se transformen en jornadas interminables sin información.
Mientras tanto, cada viaje que se prolonga más de lo previsto refuerza una misma sensación: el tren, que alguna vez fue símbolo de integración y conectividad para las familias que se mueven entre Rosario y Buenos Aires, hoy enfrenta el desafío de recuperar la confianza de quienes todavía lo eligen.




Comentarios