El Kremlin prueba un apagón total de celulares en Moscú

En plena capital rusa, las autoridades ensayan un escenario límite: una semana completa con los teléfonos móviles prácticamente desconectados de internet por decisión de los servicios de seguridad del Kremlin.

Un apagón digital en la ciudad más vigilada de Rusia

En Moscú, una metrópolis donde unas 180.000 cámaras rastrean cada movimiento de los transeúntes mediante sistemas de inteligencia artificial, los teléfonos móviles llevan una semana sin conectarse a internet. La medida, ordenada por los servicios de seguridad rusos, funciona como un ensayo de bloqueo total de las comunicaciones digitales en caso de crisis.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, justificó el apagón con un mensaje que refuerza el discurso oficial sobre la prioridad del control interno. “Si nos preguntan cuánto durarán estas medidas, durarán mientras sean necesarias nuevas medidas para garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos. Los ciudadanos no pueden dudar de que lo más importante es garantizar la seguridad”, afirmó, en una frase que remite al clima de una novela distópica.

Sin taxis, sin bancos y sin prensa en un Moscú desconectado

El alcance del bloqueo impacta en casi todas las actividades cotidianas. En una ciudad remodelada por los servicios online, no se puede pedir un taxi desde las aplicaciones habituales, tampoco operar con el banco desde el celular ni realizar un simple trámite administrativo digital.

La desconexión también afecta la vida personal: muchos habitantes de Moscú tienen complicaciones para contactar a familiares, sobre todo aquellos que dependen de la mensajería instantánea. A la vez, la población ve restringido su acceso a medios de prensa y redes sociales, una ventana clave para seguir lo que ocurre tanto dentro como fuera de Rusia.

En este contexto, el experimento del Kremlin aparece como una señal sobre hasta dónde está dispuesto a llegar el poder político para controlar los flujos de información. La combinación de vigilancia masiva por cámaras con inteligencia artificial y la capacidad de cortar la conexión móvil configura un escenario de control tecnológico sin precedentes en la capital rusa.

La prueba en Moscú es observada con atención por especialistas en derechos digitales y analistas internacionales, que advierten sobre el riesgo de que estos mecanismos se transformen en herramientas permanentes de censura y disciplina social. Por ahora, el Kremlin no fijó una fecha para el restablecimiento normal del servicio de internet móvil, lo que aumenta la incertidumbre entre los usuarios.

Ensayo general para futuros bloqueos

El apagón funciona como un ensayo general de cómo podría operar Rusia ante escenarios considerados sensibles por el poder central, desde protestas internas hasta conflictos externos. Con ciudades cada vez más dependientes de la conectividad, la posibilidad de que un gobierno detenga de manera instantánea gran parte de la vida digital se convierte en un factor clave de presión y control.

En un mundo atravesado por internet, la experiencia de Moscú muestra hasta qué punto los Estados pueden utilizar la infraestructura digital como una palanca política. El Kremlin parece decidido a probar sus límites y dejar en claro que tiene la capacidad técnica y legal para apagar la red y aislar a millones de personas de los servicios online que estructuran su vida diaria.

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