Venado Tuerto se posiciona entre las pocas ciudades del país que ya cuentan con jardines maternales nocturnos, una alternativa pensada para madres y padres que trabajan o estudian de noche y no tienen con quién dejar a sus hijos.

Una respuesta a los nuevos horarios de trabajo
En Venado Tuerto, la apertura de jardines maternales nocturnos busca acompañar un cambio de época. La expansión de actividades laborales en horarios rotativos, el crecimiento del sector servicios y la informalidad hicieron que muchas familias no encuentren opciones de cuidado para sus hijos pequeños durante la noche.
Estos espacios reciben a chicos de entre 45 días y 3 años, aproximadamente, en franjas que suelen ir de las 21 hasta las 6. El servicio incluye cena, higiene, espacios de juego y descanso, con personal especializado en primera infancia y protocolos específicos para el horario nocturno.
La iniciativa, que ya funciona en algunas ciudades argentinas, se presenta como una herramienta clave para quienes se desempeñan en turnos nocturnos en seguridad privada, salud, gastronomía, transporte o logística, entre otros rubros donde el trabajo a deshora se volvió la norma.
Debate social: beneficios y desafíos
La existencia de jardines nocturnos abre también un debate. Por un lado, especialistas en infancia destacan que, frente a la realidad de las jornadas extendidas y salarios que obligan a sumar horas extra, contar con espacios de cuidado regulados es mejor que dejar a los chicos solos o al cuidado informal.
Por otro, se advierte la necesidad de que estos proyectos estén respaldados por equipos interdisciplinarios, controles estatales y lineamientos pedagógicos claros. El objetivo es que no funcionen solo como “depósitos” de niños, sino como ámbitos donde se respeten rutinas, afectos y el derecho al descanso.
En ese sentido, se remarcan varias claves para su puesta en marcha:
- Personal con formación en educación inicial y cuidados nocturnos.
- Infraestructura adaptada para el sueño y la alimentación.
- Articulación con el sistema de salud local.
- Supervisión municipal y provincial permanente.
¿Un modelo replicable en otras ciudades del interior?
La experiencia de Venado Tuerto vuelve a instalar la pregunta sobre cómo acompañar a las familias en el interior del país. Muchas localidades con actividad industrial, agroexportadora o de servicios nocturnos comparten la misma necesidad, pero carecen de políticas específicas de cuidado.
Referentes en políticas sociales señalan que los jardines maternales nocturnos podrían formar parte de una agenda más amplia que incluya transporte accesible en horarios nocturnos, convenios con sindicatos y beneficios para empresas que faciliten el acceso de sus trabajadores a estos servicios.
En paralelo, organizaciones de la sociedad civil advierten que el cuidado de la primera infancia no puede recaer solo en las familias. La experiencia de ciudades como Venado Tuerto muestra que, con financiamiento estable y planificación, es posible avanzar en modelos mixtos entre Estado, sector privado y organizaciones comunitarias.
Mientras el país discute reformas laborales y ajustes presupuestarios, el tema del cuidado nocturno de niñas y niños aparece como una cara poco visible de la crisis. Allí, experiencias pioneras del interior pueden marcar el rumbo de políticas públicas futuras.



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