La Justicia autoriza vender un activo de Vicentin para evitar la quiebra

La Justicia comercial autorizó la venta de un inmueble clave del grupo Vicentin en la provincia de Buenos Aires, en un intento por generar liquidez y sostener la operatoria de Algodonera Avellaneda, hoy paralizada y bajo fuerte presión financiera.

Autorizan la venta de un inmueble para conseguir liquidez

El juez en lo Civil y Comercial de Reconquista, Fabián Lorenzini, habilitó la venta de un activo inmobiliario del grupo Vicentin ubicado en la provincia de Buenos Aires. La medida apunta a obtener fondos frescos para sostener a Algodonera Avellaneda, una de las firmas industriales emblemáticas del conglomerado agroexportador.

Según la resolución judicial, el inmueble podrá ser desprendido en el marco del proceso concursal, siempre que los recursos obtenidos se destinen prioritariamente al pago de salarios adeudados, obligaciones básicas y gastos indispensables para evitar la interrupción total de la actividad.

La decisión se inscribe en un contexto de fuerte parálisis productiva de Algodonera Avellaneda, que en los últimos meses redujo su ritmo de trabajo al mínimo, afectando la situación laboral de cientos de trabajadores y proveedores ligados a la cadena textil.

Una empresa clave en crisis prolongada

Algodonera Avellaneda es una de las compañías industriales del grupo Vicentin, dedicada al procesamiento de algodón y la elaboración de hilados y tejidos. Su funcionamiento impacta de manera directa en regiones productoras del norte santafesino y de otras provincias, además de una amplia red de talleres y empresas vinculadas.

En el marco de la crisis que atraviesa Vicentin desde 2019, la algodonera viene soportando problemas de financiamiento, caída de la demanda y dificultades para sostener su planta de personal. Sindicatos y representantes de los trabajadores advirtieron en reiteradas oportunidades sobre el riesgo de despidos y cierres parciales.

La autorización para vender el inmueble busca evitar que la compañía caiga en una situación de quiebra sin retorno, escenario que pondría en jaque tanto a los empleados como a los acreedores comerciales y financieros que esperan una salida ordenada del concurso.

Destino de los fondos y próxima etapa judicial

De acuerdo con los lineamientos fijados por el juez Lorenzini, el producido de la venta deberá orientarse a tres frentes centrales:

  • Pago de sueldos atrasados y compromisos laborales inmediatos.
  • Cobertura de servicios básicos y mantenimiento mínimo de la planta.
  • Atención de gastos indispensables del proceso judicial y administrativo.

El objetivo es ganar tiempo y sostener un nivel de actividad que permita explorar alternativas como el ingreso de nuevos socios, acuerdos con acreedores o esquemas de continuidad empresaria. La Justicia procura evitar un cierre abrupto que derive en mayor conflictividad social y económica.

Mientras tanto, el expediente de Vicentin continúa bajo análisis, con la mirada puesta en cómo se estructura el pago a bancos, proveedores y productores afectados. Lo que ocurra con Algodonera Avellaneda se considera una prueba de fuego sobre la viabilidad de la reestructuración general del grupo.

En paralelo, referentes del sector agroindustrial advierten que el desenlace del caso sentará un precedente para futuros procesos concursales de grandes compañías en el país, por el volumen de acreedores involucrados y el impacto regional de la firma.

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