Santa Fe: el boleto de colectivo subió 682% en dos años

En apenas dos años, viajar en colectivo en la ciudad de Santa Fe pasó de ser un gasto cotidiano manejable a un punto crítico del presupuesto familiar. Detrás del salto en la tarifa plana, que ya roza los 1.720 pesos, se combinan factores nacionales y decisiones locales que reconfiguraron el sistema de transporte urbano.

Santa Fe: el boleto de colectivo subió 682% en dos años
Santa Fe: el boleto de colectivo subió 682% en dos años

La tarifa plana de colectivos en la capital santafesina acumula un incremento del 682% en los últimos dos años y hoy se ubica en torno a los 1.720 pesos. El salto refleja el impacto de la inflación, la pérdida de subsidios nacionales y la caída del uso del transporte público tras la pandemia y la crisis económica.

Según fuentes municipales, el valor actual del boleto busca cubrir los costos operativos básicos: combustible, mantenimiento de las unidades, salarios y repuestos que se pagan en muchos casos a valores dolarizados. Aun así, las empresas advierten que la ecuación financiera se mantiene frágil.

Uno de los factores clave fue la eliminación del Fondo Compensador del Transporte, un esquema de subsidios nacionales que ayudaba a morigerar el precio del boleto en el interior del país. Sin esos recursos, municipios y provincias quedaron más expuestos a los vaivenes de la economía.

A esto se suma la caída nominal de pasajeros. Con sueldos por detrás de la inflación y un encarecimiento general del costo de vida, muchos usuarios redujeron la cantidad de viajes, optaron por compartir traslados o combinar colectivos con bicicleta y caminatas para ahorrar.

Menos pasajeros implican menos recaudación por boleto, por lo que el sistema pierde una de sus principales fuentes de financiamiento. La ecuación es simple y preocupante: para sostener frecuencias y recorridos, el precio del viaje tiende a subir.

Ante este escenario, el municipio de Santa Fe asegura haber buscado alternativas para aliviar el impacto en el bolsillo de los usuarios frecuentes, especialmente de los sectores más vulnerables y de quienes dependen del colectivo para trabajar o estudiar.

Entre las medidas se destacan:

  • Mantenimiento de tarifas diferenciales para estudiantes, jubilados y beneficiarios de programas sociales.
  • Promoción de la SUBE y billeteras digitales para facilitar descuentos y reintegros.
  • Revisión de recorridos y frecuencias para priorizar los corredores con mayor demanda.
  • Gestiones ante el gobierno provincial y nacional para mejorar el esquema de aportes.

Además, desde el Ejecutivo local señalan que se trabaja con las empresas para optimizar consumos de combustible, reducir kilómetros ociosos y mejorar la puntualidad, con el objetivo de que el pasajero sienta que el boleto caro al menos se traduce en un servicio más previsible.

El transporte público es un servicio clave para garantizar el acceso al trabajo, la educación y la salud. En ciudades como Santa Fe, donde amplios sectores dependen del colectivo, cada suba del boleto reaviva el debate sobre cómo financiar el sistema sin expulsar usuarios.

Especialistas en movilidad advierten que, sin un esquema estable de subsidios federales y una planificación coordinada entre Nación, provincia y municipios, los ajustes seguirán recayendo sobre quienes menos margen tienen para absorberlos.

Mientras tanto, sindicatos, usuarios y autoridades locales coinciden en que el objetivo debería ser un modelo de transporte más eficiente, con flota renovada, integración tarifaria y previsibilidad en las actualizaciones, para evitar saltos que golpeen de lleno el bolsillo santafesino.

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