Fuerte suba de alimentos: carnes empujan la inflación de febrero

La suba del precio de los alimentos volvió a acelerar en febrero y encendió una nueva señal de alarma sobre el costo de vida, en un contexto en el que los salarios vienen corriendo desde atrás.

De acuerdo con un relevamiento privado de consultoras que siguen de cerca la evolución de precios, la inflación de alimentos en febrero superó el 4% y se consolidó como uno de los rubros que más presiona sobre el índice general. El dato confirma que el freno observado en enero fue transitorio y que el impacto en el bolsillo todavía es muy fuerte.

Las carnes, al tope de las subas

El informe señala que el rubro carnes fue el de mayor incidencia en el aumento de febrero. Los cortes vacunos más consumidos, como carne picada, nalga y asado, mostraron variaciones por encima del promedio, impulsadas por la recomposición de precios en el mercado interno y la presión de los costos de producción.

El salto no solo pega en el changuito del supermercado, sino también en parrillas, rotiserías y restaurantes, donde los menús se actualizaron con más frecuencia en las últimas semanas. Para muchas familias, el consumo de carne vacuna se volvió más esporádico y crecieron las sustituciones hacia pollo, cerdo u opciones con mayor presencia de harinas.

Bebidas y panificados tampoco dan respiro

El trabajo privado también detectó fuertes aumentos en bebidas –tanto alcohólicas como gaseosas y aguas saborizadas– y en el rubro panificados, que incluye pan, galletitas, facturas y productos de pastelería. En estos casos, la suba responde a mayores costos de insumos, tarifas y logística, además del impacto de la actualización impositiva.

En los comercios de cercanía, los panaderos hablan de una caída en el volumen de ventas, al mismo tiempo que los consumidores eligen presentaciones más chicas o marcas alternativas. La combinación de precios en alza y bolsillos ajustados se traduce en cambios de hábitos de consumo en todos los niveles de ingreso.

Impacto en el índice general y en el poder adquisitivo

Los alimentos tienen un peso clave en la canasta que mide el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec y, por eso, una suba por encima del 4% en febrero anticipa un piso elevado para la inflación del mes. Analistas privados estiman que el dato oficial podría ubicarse por encima del 3% mensual, con fuerte tracción de la canasta básica.

Este comportamiento complica las chances de recuperación del salario real, que viene perdiendo terreno frente a la inflación desde hace varios años. Para los hogares de menores ingresos, donde los alimentos explican una porción más grande del gasto mensual, el golpe es todavía más profundo.

En paralelo, economistas advierten que la inercia inflacionaria en bienes de consumo masivo se mantiene alta, aun con un tipo de cambio más estable. La expectativa de nuevas actualizaciones en tarifas y combustibles podría seguir empujando los costos a lo largo del primer semestre, en un escenario donde la recomposición del poder de compra se hace cada vez más difícil.

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