El precio de la carne volvió a encender las alarmas: tras las subas recientes en el mercado de hacienda, referentes del sector advierten que el incremento aún no se trasladó por completo a las carnicerías y supermercados, y que los ajustes seguirán, al menos, hasta la próxima semana.

Un nuevo golpe al bolsillo en la carnicería
Empresarios de los distintos eslabones de la cadena cárnica coinciden en que el mercado llegó a un “punto de equilibrio” entre oferta y demanda, pero eso no significa alivio para el consumidor. Por el contrario, prevén que el traslado total de los aumentos al mostrador recién se verá en los próximos días.
Según estimaciones de operadores del sector, la última parte del ajuste se concretará la próxima semana, con subas de hasta $1.500 por kilo en algunos cortes. El impacto se sentirá tanto en carnicerías de barrio como en supermercados, donde ya se observan remarcaciones escalonadas.
La dinámica responde a la recuperación del precio del ganado en pie tras meses de atraso frente a la inflación general. En el último tramo, el valor de la hacienda acumuló incrementos significativos en Liniers y otros mercados concentradores, lo que forzó a frigoríficos y bocas de expendio a revisar sus listas.
¿Cómo se compone el aumento y qué cortes se encarecen más?
En la práctica, el ajuste se da en cadena. Primero sube el ganado en pie, luego los frigoríficos actualizan sus precios de salida y, finalmente, las carnicerías trasladan esos costos al público. Ese proceso nunca es instantáneo y suele completarse en varias tandas de aumentos.
Los incrementos más fuertes se esperan en cortes muy demandados, como asado, vacío, nalga y cuadril, aunque también se proyectan subas en milanesas y carne picada. En algunos casos, el aumento acumulado en góndola podría superar el promedio si el comercio ya venía absorbiendo parte de la suba para no perder ventas.
En contraste, algunos cortes menos tradicionales o de menor demanda podrían tener ajustes más moderados. No obstante, los especialistas remarcan que todo el abanico de productos vacunos terminará con precios más altos que a comienzos de mes.
Impacto en el consumo y estrategias de los hogares
La suba de la carne se da en un contexto de pérdida de poder adquisitivo y caída del consumo masivo. Frente a este panorama, las familias ajustan sus compras y optan por achicar porciones, espaciar las visitas a la carnicería o reemplazar parte del consumo de carne vacuna por pollo, cerdo o pastas.
Los cambios de hábito ya se sienten en el mercado. Comerciantes consultados describen un consumidor mucho más selectivo, que busca ofertas, pregunta precios antes de comprar y prioriza cortes más rendidores, como la carne para guiso o la picada, por sobre los cortes parrilleros.
Al mismo tiempo, algunos frigoríficos y supermercados refuerzan promociones con banco o billeteras virtuales para intentar amortiguar el golpe y sostener el volumen de ventas. Sin embargo, esas herramientas suelen ser por tiempo limitado y con topes bajos de reintegro.
¿Qué se puede esperar para las próximas semanas?
Los analistas del sector advierten que, una vez completado este tramo de aumentos, el mercado podría ingresar en una fase de relativa estabilidad, siempre y cuando no haya nuevos saltos en el costo de la hacienda, el dólar o los insumos.
No obstante, remarcan que la carne seguirá bajo presión si la inflación general no cede y el salario real continúa rezagado. En ese escenario, el desafío para toda la cadena será no profundizar la caída del consumo, que ya muestra señales preocupantes en diferentes rubros alimenticios.
Por ahora, la recomendación de especialistas en economía doméstica es comparar precios entre comercios, aprovechar ofertas semanales y planificar el menú con antelación para hacer rendir mejor cada compra.




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