El gobierno de la ciudad de Santa Fe decidió endurecer los controles sobre la recolección de residuos y el descarte indebido de basura, tras una seguidilla de denuncias vecinales por microbasurales formados en distintos puntos del ejido urbano.

Despidos y sanciones a empresas por incumplimientos
Según confirmó el secretario de Gestión Urbana y Ambiente, Guillermo Ferrero, las advertencias de los vecinos fueron determinantes para que el Municipio dispusiera sanciones sobre empresas de recolección y avanzara con el despido de empleados que incumplían las tareas asignadas o realizaban descargas en lugares no autorizados.
El funcionario explicó que, a partir de los reclamos, se inició un seguimiento puntual del recorrido de los camiones y del trabajo diario de las cuadrillas. Se cruzaron horarios, GPS y registros fotográficos aportados por los frentistas, lo que permitió detectar maniobras irregulares y faltas graves a los contratos de servicio.
“La acumulación de residuos en esquinas, terrenos baldíos y márgenes de avenidas no es solo un problema estético, sino de salud pública”, remarcan desde la Municipalidad. En esa línea, se resolvió aplicar multas económicas a las firmas concesionarias y avanzar con medidas disciplinarias sobre el personal involucrado.
Microbasurales: un problema ambiental y sanitario
Los microbasurales son pequeños focos de acumulación de residuos que se repiten en distintos barrios y se convierten en potenciales criaderos de mosquitos, roedores y otros vectores de enfermedades. Suelen formarse en zonas poco transitadas, a la vera de vías, en descampados o en calles con baja iluminación.
En Santa Fe, el Municipio viene registrando un incremento de estas situaciones, en muchos casos vinculadas a la descarga clandestina de restos de poda, escombros, residuos voluminosos y hasta desechos comerciales arrojados por fuera del circuito formal.
Especialistas en ambiente señalan que, además del impacto visual negativo, estos focos degradan el suelo, obstruyen desagües pluviales y agravan el riesgo de anegamientos durante las lluvias intensas, un tema sensible para la capital provincial.
Más controles, monitoreo y participación vecinal
Ferrero destacó que se reforzó el trabajo conjunto entre las áreas de Ambiente, Control y Seguridad Ciudadana para intensificar los patrullajes y el registro de infracciones. El uso de cámaras urbanas y el monitoreo satelital de los camiones forma parte de esta nueva etapa de fiscalización.
Al mismo tiempo, el Municipio alienta a los vecinos a seguir denunciando situaciones irregulares a través de las líneas oficiales y aplicaciones de reclamos. Las notificaciones permiten actuar con mayor rapidez, documentar faltas y fortalecer el expediente administrativo ante incumplimientos reiterados.
Desde la gestión local insisten en que la solución no es solo punitiva. Se están diagramando campañas de concientización sobre el correcto descarte de residuos, la separación domiciliaria y el uso de puntos limpios para materiales voluminosos, con énfasis en los barrios donde los microbasurales se repiten.
En paralelo, se revisan los contratos con las empresas de recolección para ajustar recorridos y frecuencias, con el objetivo de reducir al máximo los sectores donde la acumulación de basura se hace crónica y termina alentando nuevas descargas ilegales.
La Municipalidad de Santa Fe busca así enviar una señal clara: las conductas irresponsables y el incumplimiento de los servicios contratados tendrán consecuencias, mientras se refuerza el rol de los vecinos como aliados en el control del espacio público.





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