Cae la confianza en el Gobierno, pero sigue sobre la media

El nivel de respaldo social al Gobierno nacional volvió a retroceder en enero, aunque todavía se mantiene por encima del promedio registrado en los últimos años para la misma época del calendario político.

De acuerdo con el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella, la percepción ciudadana sobre la gestión nacional cayó un 2,8% en enero de 2026 y se ubicó en 2,40 puntos en una escala de 0 a 5. Pese al retroceso, el nivel continúa siendo más alto que el promedio observado en igual mes de administraciones anteriores.

El ICG releva de manera periódica cómo evalúa la ciudadanía distintos aspectos del desempeño oficial. La medición se basa en encuestas representativas a nivel nacional y se expresa en una puntuación donde 2,5 implica un punto medio entre aprobación y desaprobación. Por eso, el registro actual ubica al Gobierno en una zona de confianza moderada, aunque con tendencia a la baja.

Cómo se compone el Índice de Confianza en el Gobierno

El indicador de la Di Tella está formado por cinco dimensiones:

  • Evaluación general del Gobierno
  • Honestidad de los funcionarios
  • Eficacia en la resolución de problemas
  • Capacidad para manejar la economía
  • Previsión de resultados futuros

En enero, la baja fue generalizada en todos los componentes, lo que muestra un deterioro más amplio del humor social.

La caída en cada dimensión sugiere que no solo se resiente la mirada sobre la coyuntura económica, sino también la expectativa de mejora hacia adelante. Analistas consultados remarcan que, en contextos de ajuste y alta inflación, suele producirse un desgaste rápido en los indicadores de confianza, aun cuando parte de la sociedad mantenga la esperanza de una recuperación futura.

Comparación con gestiones anteriores y clima político

Según las series históricas del ICG, niveles en torno a los 2,40 puntos se ubican por encima del promedio de enero para los últimos gobiernos, que mostraron registros más bajos al atravesar sus propios programas de ajuste o conflicto político. Esa comparación ayuda a explicar por qué, pese a la caída mensual, el índice todavía refleja un piso de apoyo relativamente firme.

El contexto económico, con alta inflación, recesión y discusión por salarios y tarifas, aparece como el 0principal condicionante del humor social. A eso se suma un clima político intenso, con debates en el Congreso y en la calle sobre las reformas impulsadas por el oficialismo. En ese marco, los especialistas señalan que la evolución del índice en los próximos meses será clave para medir el desgaste o la consolidación del Gobierno.

Qué puede pasar con la confianza en los próximos meses

De cara al resto de 2026, la evolución de la confianza estará atada a factores como la velocidad de la desinflación, la reacción del empleo y los ingresos reales, y la capacidad del Gobierno para mostrar resultados concretos en materia de seguridad y crecimiento. Un empeoramiento de esas variables podría profundizar la caída del índice, mientras que señales claras de estabilización podrían sostener o incluso recuperar parte del apoyo perdido.

En paralelo, el diálogo con gobernadores, intendentes y actores sociales será clave para construir consensos que reduzcan la incertidumbre. Para los analistas, la confianza es un recurso político tan relevante como las mayorías parlamentarias: cuando se erosiona, aumenta la resistencia a las reformas; cuando mejora, facilita la implementación de decisiones difíciles.


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