Tras el fuerte deterioro del cierre de 2025, la confianza del consumidor volvió a mostrar un leve avance en enero y encadenó una nueva señal de alivio para la economía doméstica, aunque aún se mantiene lejos de los niveles de un año atrás.
Imagen: Ámbito
De acuerdo con el índice de confianza del consumidor, la percepción sobre la situación económica general mejoró 2,2% en enero respecto de diciembre. Esto se dio luego del retroceso que se había observado en el final de 2025. La suba se explica por una ligera recomposición de las expectativas a corto plazo frente a la inflación y los ingresos.
Pese al rebote mensual, el indicador sigue por debajo de la comparación interanual. Es decir, los hogares se muestran algo menos pesimistas que hace unas semanas, pero todavía más desconfiados que un año atrás. Economistas consultados señalan que el dato refleja una economía en transición, con bolsillos muy ajustados.
Inflación, salarios y empleo, en el centro de las preocupaciones
Entre los factores que más influyen sobre la confianza aparecen la inflación, la evolución de los salarios y la estabilidad del empleo. En los últimos meses, las remarcaciones de precios y la pérdida de poder adquisitivo presionaron el humor social, sobre todo en los sectores de ingresos medios y bajos.
Los especialistas remarcan que, cuando la inflación muestra cierta desaceleración y se discuten paritarias, suele haber una mejora moderada en las encuestas de confianza. Sin embargo, advierten que los consumidores siguen postergando compras de bienes durables y priorizan el gasto en alimentos, servicios y deudas.
¿Qué puede pasar con el consumo en los próximos meses?
Para los próximos meses, analistas proyectan un escenario mixto. Si la inflación continúa cediendo y los salarios logran acompañar, podría verse una lenta recuperación del consumo masivo. De lo contrario, el repunte de enero quedará como un movimiento puntual y la desconfianza volverá a ganar terreno.
En ese contexto, el comportamiento del consumo será clave para la actividad económica. Un rebote sostenido de las ventas en supermercados, shoppings y comercios de barrio podría ayudar a motorizar la salida de la recesión. Pero si el ajuste del gasto se profundiza, la recuperación se hará más lenta y desigual entre regiones y rubros.
Por ahora, el dato de enero funciona como un termómetro de cautela: los hogares perciben menos deterioro inmediato, pero aún no ven señales claras de mejora duradera. La evolución de los precios, las tarifas y el empleo marcará si este cambio de ánimo se consolida o vuelve a retroceder.





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