El colombiano Jorman Hinestroza desestimó la propuesta de Boca Juniors y optó por continuar su carrera en Vasco da Gama, una decisión que vuelve a poner bajo la lupa cuánto influyen hoy las camisetas históricas y las copas internacionales a la hora de definir el futuro de un futbolista.
Mientras Boca se prepara para disputar otra edición de la Copa Libertadores, el delantero eligió a un Vasco que llegó a la Copa Sudamericana por la ventana. La decisión exhibe un cambio de época en el mercado de pases sudamericano, donde el proyecto deportivo, el salario y la vidriera internacional muchas veces pesan más que el peso simbólico de un gigante continental.
Un sí a Brasil y un mensaje al fútbol argentino
Hinestroza priorizó la continuidad en el fútbol brasileño, una liga que en los últimos años se consolidó como una de las más poderosas del continente desde lo económico. Clubes como Vasco, Flamengo o Palmeiras compiten con presupuestos muy superiores a los del fútbol argentino, algo que se refleja en contratos, premios y estructura.
Para Boca, acostumbrado a seducir con su historia, la Bombonera llena y sus seis Libertadores, el “no” del colombiano es un nuevo recordatorio de que la mística ya no alcanza como argumento central. El Xeneize sigue siendo una vidriera fuerte, pero cada vez compite más de igual a igual con proyectos brasileños que ofrecen estabilidad económica y ligas con alta exposición.
Cuando las copas no son suficientes
Durante años, Boca y River dominaron el mercado de pases regional apoyados en su historial de títulos y el prestigio de la Libertadores. Sin embargo, el contexto cambió: la cotización del dólar, la inflación y la devaluación en la Argentina recortaron la capacidad de los clubes locales para competir con los salarios que se pagan en Brasil.
En paralelo, equipos brasileños que incluso llegan “por la ventana” a la Sudamericana logran ofrecer contratos en dólares, premios por objetivos y un entorno deportivo que resulta tentador para futbolistas que buscan un paso intermedio antes de saltar a Europa o a mercados de mayor poder adquisitivo.
Así, el peso de las camisetas y de las vitrinas cargadas de copas entra en tensión con otros factores muy concretos: seguridad económica, estabilidad familiar y proyección internacional. El caso Hinestroza se suma a otros en los que jugadores eligen ligas más competitivas o mejor pagas pese al llamado de clubes con mayor tradición.
Un desafío para los grandes del continente
La negativa del colombiano obliga a Boca y a otros gigantes sudamericanos a revisar sus estrategias. El nombre, la cancha llena y la posibilidad de jugar la Libertadores siguen siendo atractivos, pero ya no garantizan cerrar negociaciones que antes parecían inevitables.
En adelante, los grandes del continente deberán combinar su mística deportiva con propuestas sólidas desde lo económico y lo profesional. El mercado demuestra que el prestigio suma, pero no reemplaza al contrato, al proyecto y a las condiciones de trabajo que los futbolistas y sus entornos hoy analizan con cada vez más detalle.



Comentarios