Rusia rechazó las acusaciones de Patricia Bullrich sobre inteligencia extranjera en filtraciones de audios y convocó al embajador argentino en Moscú.

La tensión diplomática entre Argentina y Rusia creció tras las declaraciones de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, quien vinculó a la inteligencia rusa con la filtración de audios en la Casa Rosada. El escándalo surgió en medio de la causa por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad.
Según Bullrich, detrás de esas grabaciones existiría un complot con participación del kirchnerismo y de actores extranjeros como Rusia, Venezuela y Bolivia, además de la Asociación del Fútbol Argentino. Sin embargo, la propia ministra relativizó sus dichos al señalar que la grabación “la pudo hacer cualquiera”.
La Embajada rusa respondió con dureza y calificó de “infundadas y falsas” las acusaciones. En un comunicado, advirtió que la obsesión por ver espías rusos en cada esquina resulta irracional y perjudicial. También recordó que meses atrás el gobierno argentino ya había denunciado supuestas operaciones de ciudadanos rusos en Buenos Aires, lo que incrementó las fricciones.
Este lunes, el Ministerio de Exteriores de Rusia avanzó con una medida formal y convocó al embajador argentino en Moscú, Enrique Ignacio Ferrer Vieyra. Durante el encuentro, se le transmitió que Moscú rechaza firmemente las acusaciones de Bullrich por supuestamente carecer de pruebas. Además, se le recordó la vigencia del Tratado de asistencia legal recíproca en materia penal, que establece mecanismos claros de cooperación entre ambos países.
Así, Rusia lamentó la falta de disposición de Buenos Aires para fortalecer una relación que siempre se presentó como amistosa. En consecuencia, exigió una explicación detallada y urgente de las declaraciones de Bullrich, al considerarlas inaceptables para el vínculo bilateral.




Comentarios