La investigación del caso Villa Devoto avanza y apunta a fallas en la caldera, filtraciones de gas y ventilaciones selladas con nylon.

La tragedia que sacudió al barrio de Villa Devoto el 1.º de julio dejó como saldo la muerte de cinco integrantes de una misma familia. Las pericias iniciales confirmaron que las víctimas fallecieron por intoxicación con monóxido de carbono.
Confirman fallas graves en la caldera de la casa de Villa Devoto
La investigación, a cargo del fiscal Eduardo Rosende, reveló que había fallas en la caldera que liberaba gases a través del cielorraso y el piso flotante, acumulándose en los niveles superiores del inmueble en Villa Devoto. Además, las rejillas de ventilación estaban selladas con film y nylon, impidiendo el recambio de aire.
Los informes técnicos señalaron que el aparato presentaba falta de mantenimiento, corrosión y filtraciones. El conducto de evacuación de gases no cumplía su función, lo que provocó una concentración letal del gas, invisible e inodoro. El domicilio, ubicado en la calle Sanabria al 3700, no contaba con ventilación adecuada, lo que transformó el interior en una trampa mortal. Las autoridades aún intentan determinar quién clausuró las aberturas con materiales plásticos.
Hallazgo y operativo de emergencia
El hecho se conoció cuando Maia, hija del matrimonio dueño de la casa, fue a visitar a su familia y, al no recibir respuesta, forzó la entrada. Apenas ingresó, se desvaneció por los efectos del gas. Un vecino advirtió la escena y llamó al 911, lo que activó un operativo con bomberos, policías y diez ambulancias del SAME.
Dentro de la vivienda encontraron sin vida a Demetrio De Nastchokine (79) y su esposa Graciela Just (74) en el segundo piso. En el primer nivel hallaron a su hijo Andrés (43), su nuera Marie Lanane (42) —de nacionalidad francesa— y su nieta Elisa, de apenas 4 años. El único sobreviviente fue Milk, de un año y medio, quien presentaba signos de intoxicación y fue derivado al Hospital Zubizarreta y luego al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, donde permanece estable y en observación.
Un reencuentro familiar que terminó en tragedia
La familia de Andrés había llegado a Buenos Aires un día antes de la tragedia. Él vivía en Europa desde hacía más de una década, donde trabajaba como ingeniero de software en una empresa italiana. Su esposa Marie y sus hijos lo acompañaron en el viaje, motivado por el deseo de reencontrarse con sus padres y hermanos. La emoción por la visita era tal que Graciela remodeló habitaciones, pintó las paredes y preparó cada detalle para recibirlos.
Los De Nastchokine poseían una historia marcada por la migración. Descendientes de nobles rusos, escaparon de la Revolución de 1917, pasaron por Yugoslavia y Bélgica, y finalmente se instalaron en Villa Devoto. Allí, el padre de Demetrio fundó una fábrica artesanal de juguetes, que operó en la misma casa donde ocurrió la tragedia. Durante los años 50, incluso vendieron productos a la Fundación Eva Perón para repartir entre niños de sectores vulnerables.
Pese a ese legado, la familia atravesaba este reencuentro con una nueva ilusión. El viaje representaba un puente entre generaciones y continentes. Ahora, el único lazo tangible que queda es Milk, el niño que sobrevivió al desastre. Sus abuelos maternos, que viven en Francia, podrían hacerse cargo de él. Mientras tanto, la justicia continúa con las pericias y evalúa posibles responsabilidades penales por el mal estado de la instalación y la obstrucción de las ventilaciones.



