Cada vez confiamos más en el celular para recordar todo y eso tiene un costo: la memoria se vuelve menos eficiente. Con algunos ejercicios diarios, es posible entrenar el cerebro y frenar ese deterioro, incluso frente al estrés y al paso del tiempo.

Imagen: Clarín
La dependencia de la tecnología, el envejecimiento y el estrés cotidiano están afectando la capacidad de recordar nombres, fechas, tareas y hasta conversaciones recientes. Especialistas en neurociencias explican que el cerebro funciona como un músculo: si no se lo usa, pierde rendimiento. La buena noticia es que puede entrenarse a cualquier edad.
Incorporar pequeñas rutinas de estimulación cognitiva ayuda a fortalecer la memoria de trabajo, la atención y la velocidad de procesamiento. No se trata solo de hacer sopas de letras: la clave es combinar desafíos mentales, actividad física y hábitos saludables que sostengan esa mejora en el tiempo.
¿Cómo impacta el uso del celular en la memoria?
Hoy delegamos en el teléfono lo que antes reteníamos en la cabeza: números de contacto, direcciones, recordatorios, listas y hasta contraseñas. Esa “tercerización” reduce el esfuerzo cognitivo y, a largo plazo, puede hacer que la memoria sea menos precisa. Los expertos recomiendan recuperar el hábito de memorizar datos simples para mantener activa esa función.
El estrés crónico también juega en contra. Cuando el organismo está en alerta constante, aumenta el cortisol, una hormona que, en exceso, impacta sobre el hipocampo, la zona del cerebro clave para consolidar recuerdos. Por eso, cualquier plan para entrenar la memoria debería sumarse a estrategias de manejo del estrés como respiración consciente o pausas activas durante el día.
10 ejercicios cerebrales para practicar todos los días
No hace falta gran tecnología ni muchas horas: con dedicar entre 10 y 15 minutos diarios a estos ejercicios se empiezan a notar mejoras en la concentración y el recuerdo. Pueden hacerse en casa, en el trabajo o mientras viajás en el transporte público.
- Memorizar listas cortas: anotá cinco elementos (compras, tareas, nombres), leelos dos veces y tratá de repetirlos sin mirar. Sumá dificultad agregando más ítems.
- Cambiar la rutina: tomá otro camino para ir al trabajo o cambiá el orden de tus tareas. Obligar al cerebro a salir del piloto automático mejora la atención.
- Lectura activa: leé una nota breve y, al terminar, resumi-la en voz alta o por escrito. Esto refuerza la memoria de comprensión.
- Juegos de memoria visual: mirá una imagen durante 30 segundos, tapala e intentá describir todos los detalles posibles. Luego compará con la foto.
- Entrenar sin reloj: proponete recordar horarios o fechas sin chequear el celular de inmediato. Hacé el esfuerzo de evocar la información primero.
- Aprender algo nuevo: un idioma, una receta o un instrumento. Los nuevos aprendizajes generan conexiones neuronales y protegen frente al deterioro cognitivo.
- Asociar nombres con imágenes: cuando conozcas a alguien, vinculá su nombre con una característica física o una rima. Esa técnica facilita el recuerdo posterior.
- Ejercicio físico moderado: caminar al menos 30 minutos casi todos los días mejora la circulación y favorece la salud cerebral.
- Practicar atención plena: dedicar unos minutos a concentrarte solo en la respiración ayuda a entrenar el foco y reduce el ruido mental.
- Revisión del día: antes de dormir, repasá mentalmente los momentos clave de la jornada. Es una forma sencilla de consolidar recuerdos.
Hábitos que potencian la memoria a largo plazo
Además de los ejercicios puntuales, los neurólogos destacan la importancia de dormir bien, mantener una alimentación variada, hidratarse y sostener vínculos sociales activos. Las charlas, los encuentros y las actividades grupales son un estímulo poderoso para la mente.
La recomendación general es empezar de a poco, elegir algunos ejercicios, ser constantes y, ante cualquier cambio brusco en la memoria o en el comportamiento, consultar a un profesional de la salud. Entrenar el cerebro no reemplaza el diagnóstico médico, pero sí puede ser un aliado para llegar a la vejez con mayor autonomía y calidad de vida.




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