Las autoridades australianas confirmaron que el atentado contra la comunidad judía en Janucá dejó 16 muertos y más de 36 heridos, varios de ellos en estado crítico.

Australia enfrenta horas de conmoción tras confirmarse que el atentado cometido durante una celebración judía en Bondi elevó el número de víctimas fatales a 16 personas. Además, las autoridades sanitarias informaron más de 36 heridos, varios de gravedad, incluidos menores y efectivos policiales.
El ataque ocurrió durante el primer día de Janucá, cuando miles de personas participaban de una actividad comunitaria en un espacio público cercano a la playa. Por eso, el hecho se convirtió en el episodio de violencia armada más grave del país en casi tres décadas.
El Ministerio de Salud de Nueva Gales del Sur ratificó que entre los fallecidos figura al menos un niño, mientras que varios heridos continúan internados en estado crítico. En paralelo, los equipos médicos mantienen alertas especiales ante posibles derivaciones.
Las fuerzas de seguridad identificaron a los agresores como padre e hijo, ambos armados con rifles. La policía abatió al atacante mayor durante el operativo, mientras que el más joven permanece internado bajo custodia judicial. Durante la investigación, se encontró una bandera del Estado Islámico en el vehículo de los agresores.
En ese contexto, las autoridades destacaron la intervención de un civil que logró reducir a uno de los agresores durante el ataque. Ese accionar evitó una tragedia mayor y quedó registrado en videos difundidos masivamente.
Mientras tanto, la causa judicial avanza bajo la figura de terrorismo, con intervención de unidades especiales y análisis forense de armas incautadas. Los investigadores no descartan nuevas líneas y mantienen acordonada la zona.
El primer ministro australiano calificó el ataque como antisemita y aseguró que el Estado reforzará la seguridad en espacios comunitarios. Además, líderes internacionales expresaron su condena y enviaron mensajes de solidaridad.
Desde Argentina, el presidente Javier Milei repudió el atentado y vinculó el hecho con discursos ideológicos que, según expresó, fomentan la violencia. Así, el aumento confirmado de víctimas profundizó el impacto político, social y simbólico del ataque.


