La venta de acero chino por Acindar genera alarma entre trabajadores y cuestiona la producción local en Villa Constitución.

La crisis en Acindar volvió a encender las alarmas en Villa Constitución. Tras semanas de suspensión de unos 500 operarios y la paralización de parte de su producción, los trabajadores denunciaron que la empresa comenzó a vender acero importado desde China, desplazando material de fabricación local. La aparición de etiquetas con la leyenda “Origen China” y el nombre de la firma como importadora generó fuerte malestar dentro de la planta y en la conducción de la UOM local, que advirtió sobre un posible vaciamiento.
Según dirigentes sindicales, esta práctica podría extenderse a otras líneas de producción. “Si esto crece, la planta corre riesgo de cierre”, señalaron voceros gremiales. La denuncia resulta aún más polémica porque, hasta hace poco, Acindar advertía sobre el impacto del acero chino en la industria nacional. Su propio CEO, Federico Amos, había cuestionado los subsidios estatales, los bajos estándares ambientales y las prácticas de dumping comercial que distorsionan la competencia.
Hoy, la empresa que alertaba sobre el “acero barato y contaminante” lo comercializa bajo su propia marca, una decisión que los trabajadores consideran “un cambio de modelo” con consecuencias profundas. La UOM reclama explicaciones y exige la intervención del Estado, al entender que ningún nivel de productividad puede competir con los costos subsidiados de China.
La incertidumbre se siente en toda la ciudad, históricamente ligada al acero. El temor a un proceso de vaciamiento industrial revive viejos fantasmas: pérdida de empleo, dependencia externa y deterioro del entramado productivo local.



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