El enfrentamiento entre el gobernador de Santa Cruz Claudio Vidal y el sector de la Justicia alineado con el kirchnerismo sumó un nuevo capítulo y ahora será la Corte Suprema de la Nación la que deberá resolver una disputa institucional de alto voltaje político.

El gobernador de Santa Cruz Claudio Vidal presentó un recurso ante el máximo tribunal para que convalide la ley provincial que amplió de cinco a nueve los miembros del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) santacruceño y la jura de cuatro nuevos jueces, decisión que fue luego desconocida por la mayoría kirchnerista de la Legislatura.
La tensión escaló cuando el oficialismo K en la provincia avanzó con una norma que declaró nula la ampliación del TSJ y desplazó al presidente del cuerpo que había tomado juramento a los nuevos integrantes. Para el Gobierno de Vidal, se trata de una intromisión política sobre decisiones institucionales ya consumadas.
Un conflicto que trasciende a Santa Cruz
La disputa no sólo impacta en la vida política santacruceña, sino que también reaviva el debate nacional sobre la relación entre los poderes del Estado y el alcance de las mayorías legislativas frente a la independencia judicial. En su presentación, el gobernador pide que la Corte garantice la validez de los nombramientos y frene lo que considera un avance del kirchnerismo para recuperar influencia en el máximo tribunal provincial.
En términos formales, la Corte deberá analizar si la Legislatura provincial podía dejar sin efecto una ley ya aplicada y retrotraer los cambios en la composición del TSJ, así como revisar la legalidad del desplazamiento del presidente del cuerpo, quien había convalidado con su firma la incorporación de los nuevos magistrados.
La puja también se enmarca en un contexto de reconfiguración del poder en Santa Cruz, bastión histórico del kirchnerismo. Desde que Vidal asumió la gobernación, impulsó cambios en áreas clave del Estado, entre ellas la justicia, para despegarse del esquema político que dominó la provincia durante décadas.
Qué puede resolver la Corte Suprema
Si el máximo tribunal acepta tratar el caso, tendrá en sus manos un fallo con impacto institucional: podría respaldar la ampliación del TSJ y la jura de los cuatro jueces, lo que consolidaría la estrategia de Vidal, o bien dar luz verde a la avanzada kirchnerista, limitando el margen de maniobra del gobernador sobre la justicia provincial.
En la Corte, causas de este tipo suelen analizarse a la luz de la autonomía provincial, pero también del respeto a la seguridad jurídica y a los actos ya cumplidos por los poderes del Estado. Por eso, la decisión será seguida de cerca no sólo por la dirigencia política de Santa Cruz, sino por todo el arco nacional.
Mientras tanto, el TSJ permanece atravesado por la incertidumbre sobre su integración definitiva, con un clima de fuerte polarización interna y señales de parálisis en decisiones clave. La resolución de la Corte se perfila como un punto de inflexión para el mapa de poder en la provincia.



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