Una devastadora inundación en Texas dejó al menos 82 muertos y decenas de desaparecidos, mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate.

La inundación que devastaron el centro-sur de Texas desde el pasado viernes dejó al menos 82 muertos, incluidos 28 niños, y más de 40 desaparecidos, según autoridades locales. El desastre se concentró en el condado de Kerr, donde las lluvias torrenciales elevaron el nivel del río Guadalupe hasta 9 metros en menos de una hora. La tragedia sorprendió a miles que celebraban el feriado en campamentos, muchos de ellos infantiles, situados en una de las zonas más propensas a crecidas del país.
Uno de los lugares más afectados fue el Camp Mystic, un campamento cristiano para niñas donde aún se busca a 11 menores y una monitora. Los relatos de los sobrevivientes destacan el coraje de los jóvenes consejeros, que rompieron ventanas y guiaron a las niñas hasta zonas elevadas. A pesar de los esfuerzos, el director del campamento, Richard Eastland, murió intentando rescatar a tres niñas.
Más de 850 personas fueron rescatadas en las primeras 36 horas. Equipos de emergencia trabajaron con helicópteros, botes y drones, pero muchos habitantes aseguran que nunca recibieron alertas a tiempo. Las advertencias oficiales llegaron tarde o no fueron suficientes, lo que encendió críticas sobre los recortes presupuestarios en organismos como la NOAA y el Servicio Meteorológico Nacional.
Ante la magnitud del desastre, el presidente Donald Trump declaró la emergencia federal para activar la intervención de la FEMA. También anunció que visitará Texas, mientras el gobernador Greg Abbott y autoridades locales coordinan las tareas de búsqueda y rescate. Las comunidades afectadas enfrentan la pérdida de vidas, hogares y centros históricos. Familias enteras recorren los escombros mientras se mantiene la alerta por nuevas lluvias.



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