Un zoológico combate la ola de calor con helados para animales

En Río de Janeiro, un bioparque recurrió a una estrategia tan lúdica como eficaz para cuidar a sus especies durante la ola de calor: helados especiales, juegos con agua y ambientes adaptados para bajar la temperatura.

Helados, frutas congeladas y sombras para sobrellevar el calor

El BioParque do Rio, el modernizado zoológico de Río de Janeiro, diseñó un plan especial para el verano ante las altas temperaturas que afectan al sudeste de Brasil. Lejos de las prácticas tradicionales, el espacio apuesta por una gestión más lúdica y centrada en el bienestar animal.

Entre las medidas se destacan helados elaborados con frutas, carnes o verduras, según la dieta de cada especie. Estos bloques congelados no solo refrescan, sino que también estimulan la búsqueda de alimento y el movimiento dentro de los recintos.

En los días de calor extremo, cuidadores y veterinarios ajustan raciones, revisan la hidratación y controlan de cerca a los animales más sensibles, como los ejemplares de edad avanzada o con antecedentes de problemas respiratorios.

Bienestar animal y cambio climático

Las olas de calor se volvieron cada vez más frecuentes en la región, con sensaciones térmicas que superan los 40 grados. Frente a este escenario, proyectos como el del BioParque se transforman en laboratorios de adaptación para el cuidado de fauna silvestre bajo cuidado humano.

Además de los helados, el bioparque incorpora duchas, mangueras y pequeñas piletas, especialmente en recintos de mamíferos grandes y aves. La idea es que los animales tengan opciones para elegir cómo refrescarse, respetando sus conductas naturales.

Especialistas en manejo de fauna señalan que este tipo de herramientas forma parte del llamado enriquecimiento ambiental, un conjunto de estrategias que busca reducir el estrés, promover conductas propias de cada especie y mejorar su calidad de vida.

Un modelo que se replica en otros parques del mundo

La iniciativa de Río de Janeiro se suma a experiencias similares en zoológicos y bioparques de distintas ciudades, donde el aumento de las temperaturas obliga a repensar rutinas y protocolos de atención.

En muchos casos, los helados incluyen trozos de frutas tropicales, sangre o presas congeladas, de acuerdo a los requerimientos nutricionales. La clave está en que el recurso sea seguro, controlado por veterinarios y compatible con cada dieta específica.

En paralelo, se trabaja en aumentar la cantidad de zonas de sombra, mejorar la ventilación de los recintos cerrados y ajustar los horarios de exhibición para evitar los momentos de mayor radiación solar.

Con estas medidas, el BioParque do Rio busca posicionarse como un espacio educativo y de conservación, en el que las visitas también sirven para concientizar sobre los impactos del cambio climático en la fauna y la importancia de adoptar hábitos más sostenibles.

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