Un extenso trabajo de la Universidad de Harvard vuelve a poner al café en el centro de la escena y abre el debate sobre cuánto y cómo puede beneficiar a la salud tomarlo a diario.

El estudio, presentado por la Universidad de Harvard, analizó a 131.827 personas durante 37 años. Se trata de una de las investigaciones más amplias realizadas hasta ahora sobre el consumo de café y su impacto en el sistema nervioso.
Los investigadores siguieron los hábitos de consumo, la dieta general y la aparición de enfermedades neurológicas a lo largo del tiempo. El foco estuvo puesto en la posible acción neuroprotectora del café, es decir, su capacidad de ayudar a preservar la función cerebral.
Si bien los detalles finos del trabajo aún se discuten en la comunidad científica, los resultados apuntan a que tomar alrededor de tres tazas de café por día podría asociarse con un menor riesgo de deterioro cognitivo y de algunas enfermedades neurodegenerativas.
Posibles beneficios y cómo explicarlos
El café es una de las bebidas más consumidas del mundo y no solo aporta cafeína. Contiene también polifenoles y antioxidantes, compuestos que podrían colaborar en la protección de las neuronas frente al estrés oxidativo y la inflamación crónica.
De acuerdo a trabajos previos, un consumo moderado se asoció a menor riesgo de enfermedad de Parkinson, Alzheimer y accidentes cerebrovasculares. El nuevo estudio de Harvard refuerza esta línea de evidencia, aunque aclara que se trata de asociaciones estadísticas y no de una demostración de causa y efecto.
Además, se observó que quienes tomaban café tendían a mantener mayor estado de alerta y mejor rendimiento en tareas de atención y memoria a corto plazo. Sin embargo, los especialistas remarcan que estos efectos pueden variar según la persona, la genética y otros hábitos de vida.
Cuánto café y para quién puede ser riesgoso
Los autores del trabajo coinciden en que la palabra clave es moderación. En adultos sanos, entre dos y tres tazas al día suelen considerarse una ingesta razonable, siempre que no se sumen otras fuentes altas de cafeína como bebidas energizantes.
En cambio, la recomendación es tener especial cuidado en personas con hipertensión no controlada, arritmias, ansiedad intensa o problemas de sueño. En esos casos, un consumo elevado podría empeorar los síntomas y conviene consultar al médico antes de aumentar las tazas diarias.
También es clave considerar con qué se acompaña el café. El exceso de azúcar, cremas o jarabes puede contrarrestar los beneficios potenciales de la bebida, sobre todo en personas con sobrepeso, diabetes o colesterol elevado.
Hábitos saludables y mirada integral
Los especialistas consultados suelen insistir en que ningún alimento o bebida, por sí solo, garantiza una buena salud cerebral. El café puede ser un aliado, pero siempre dentro de un estilo de vida equilibrado que incluya alimentación variada, actividad física y descanso adecuado.
En ese sentido, los investigadores de Harvard remarcan que los menores riesgos de deterioro cognitivo se observaron con mayor claridad en personas que, además del café, mantenían hábitos saludables, no fumaban y controlaban factores de riesgo como la presión arterial y la glucemia.
Por ahora, el mensaje que deja el estudio es prudente pero alentador: para la mayoría de los adultos, tres cafés al día, sin excesos de azúcar ni otras contraindicaciones médicas, pueden formar parte de una rutina compatible con el cuidado del cerebro a largo plazo.



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