La abogada argentina detenida en Río de Janeiro por realizar gestos racistas en una playa fue trasladada desde el arresto domiciliario a una cárcel común, donde continuará cumpliendo la prisión preventiva ordenada por la Justicia brasileña.

Prisión preventiva y cambio de condición
Agostina Páez, abogada argentina de 29 años, fue enviada a un establecimiento penitenciario de Río de Janeiro luego de que el Ministerio Público de Brasil evaluara que existía riesgo de fuga si se mantenía el régimen de arresto domiciliario con tobillera electrónica.
El traslado fue confirmado a la prensa por el padre de la joven, quien explicó que la medida se enmarca en la prisión preventiva dictada por la Justicia carioca mientras avanza la causa por presunta práctica de racismo, un delito contemplado y fuertemente penado en la legislación brasileña.
Hasta ahora, Páez permanecía en un domicilio fijado en Río de Janeiro, controlada a través de un dispositivo electrónico en el tobillo. Sin embargo, los fiscales consideraron que ese esquema era insuficiente para garantizar que se mantuviera a derecho durante el proceso.
Los cargos por gestos racistas y el contexto legal en Brasil
El caso tuvo gran repercusión en medios brasileños y argentinos luego de que se difundieran imágenes en las que la joven habría realizado gestos racistas contra personas negras en una playa de Río. Esos hechos motivaron la intervención de la Policía y del Ministerio Público local.
En Brasil, los delitos vinculados al racismo son considerados especialmente graves. La Constitución y la legislación federal establecen que el racismo es un delito imprescriptible y no excarcelable, lo que habilita la aplicación de medidas cautelares más severas durante la investigación.
Según trascendió en medios del vecino país, los fiscales entendieron que la tobillera electrónica no bastaba para evitar una posible salida del territorio brasileño, sobre todo por la condición de extranjera de Páez y la eventual asistencia consular disponible para regresar a la Argentina.
La defensa de la abogada podría insistir con pedidos de revisión de la preventiva, aunque los plazos y alcances de esas presentaciones dependerán de la evolución del expediente y de la posición del tribunal de Río de Janeiro.
Repercusiones y debate sobre la discriminación
El episodio reavivó el debate sobre las conductas discriminatorias en espacios públicos y la responsabilidad individual frente a manifestaciones de odio, tanto en Brasil como en Argentina. Organizaciones de derechos humanos remarcaron que los gestos y expresiones racistas no son hechos aislados, sino parte de prácticas arraigadas que deben ser desalentadas y sancionadas.
En Argentina, la causa también es seguida de cerca por el impacto que tiene en la imagen del país en el exterior y por la discusión sobre cómo se abordan los delitos de odio en la región. Especialistas en derecho internacional señalan que este tipo de procesos suele ser observado con atención por los organismos que monitorean el cumplimiento de tratados contra la discriminación.
Mientras tanto, la familia de Páez insiste en que la joven atraviesa una situación de fuerte exposición mediática y reclama que se respeten sus garantías procesales. La continuidad de la prisión preventiva en una cárcel dependerá de las próximas resoluciones judiciales y de eventuales recursos que presente la defensa.




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