El debate por la tarifa de taxis en Rosario volvió a encenderse, pero esta vez con un giro inesperado: un sector de los propios titulares rechaza cualquier suba del reloj y advierte sobre el riesgo de profundizar la caída de la actividad.

Un sector pide frenar la suba del reloj
A contramano de lo que plantean algunas organizaciones del sector, un grupo de titulares de taxis de Rosario reclamó que no se toque la tarifa. Sostienen que un nuevo aumento podría terminar de golpear a una actividad ya resentida por la crisis económica y la irrupción de las aplicaciones de viajes.
Según explican, cada vez que la bajada de bandera y la ficha suben, muchos usuarios dejan de usar el servicio o lo reservan solo para emergencias, lo que se traduce en menos viajes diarios, más horas ociosas y dificultades para cubrir costos básicos como combustible, mantenimiento y seguros.
El planteo se da en el marco de una discusión recurrente en Rosario, donde el sistema de taxis intenta sostenerse en un contexto de inflación alta, caída del poder adquisitivo y una competencia creciente de plataformas que operan con otras reglas y estructura de costos.
Preocupación por la caída de la demanda
Los titulares que se oponen a la suba advierten que la demanda no se recuperó tras la pandemia y que el pasajero promedio mira cada vez más el bolsillo. Los viajes cortos, habituales para trámites o compras, son los primeros en desaparecer cuando la tarifa se encarece.
En paralelo, resaltan que los gastos fijos del rubro –nafta, repuestos, cubiertas y servicios– se actualizan con mucha más frecuencia que las tarifas. Esa brecha, señalan, empuja a más choferes a dejar los coches o a buscar otras changas, lo que termina afectando la calidad y la disponibilidad del servicio.
Desde el sector más cauteloso con el aumento consideran que una tarifa demasiado alta puede ser “el tiro de gracia” para un sistema que ya perdió usuarios frente a alternativas digitales más flexibles en horarios y formas de pago.
Tarifas sociales bajo revisión
Otro de los puntos señalados por los titulares fue la necesidad de revisar las tarifas preferenciales para jubilados y personas con discapacidad. No plantean eliminarlas, pero sí discutir cómo se sostienen para que no recaigan íntegramente sobre los dueños de las licencias.
En ese sentido, proponen que el municipio o la provincia estudien algún esquema de subsidios o compensaciones que permita mantener los descuentos a sectores vulnerables sin agravar el desfasaje entre los costos reales del servicio y lo que efectivamente cobra el taxista.
La discusión se suma a otros reclamos históricos del sector, como el control de los vehículos que operan por aplicaciones sin habilitación local y la actualización de los marcos normativos para equilibrar la competencia.
Qué puede pasar con la próxima actualización
Con este escenario, el Concejo Municipal y el Ejecutivo local quedan frente a un dilema: cómo actualizar la tarifa sin perder pasajeros ni seguir deteriorando los ingresos de los trabajadores del volante. En los próximos días podrían intensificarse las reuniones entre funcionarios, titulares y choferes.
Mientras tanto, el sistema de taxis de Rosario navega entre la presión por recomponer ingresos, la necesidad de no espantar usuarios y la urgencia de redefinir su lugar frente al avance de las plataformas. La decisión sobre el reloj será un nuevo capítulo de una discusión que, lejos de cerrarse, parece apenas comenzar.



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