Tarifas altas y ajuste: cae 10% el consumo eléctrico en Santa Fe

En apenas dos años, los hogares de Santa Fe redujeron de forma marcada su uso de electricidad, en un contexto de subas de tarifas, inflación y cambios de hábitos de consumo energético.

En apenas dos años, los hogares de Santa Fe redujeron de forma marcada su uso de electricidad, en un contexto de subas de tarifas, inflación y cambios de hábitos de consumo energético.

Según datos oficiales del sector energético, el consumo residencial de energía eléctrica en Santa Fe cayó cerca de un 10% en el último bienio. El registro surge de comparar los niveles de demanda de 2024 con los de 2023 y años previos, tanto en cantidad de usuarios como en kilovatios/hora consumidos.

La principal explicación que señalan especialistas y distribuidoras es el fuerte impacto de la inflación en las tarifas. La recomposición de precios, sumada a la quita gradual de subsidios nacionales, obligó a miles de familias santafesinas a revisar cómo, cuándo y cuánto usan la electricidad en sus viviendas.

Tarifas en alza y cambios en los hábitos del hogar

En la provincia, los incrementos se sintieron con fuerza en los últimos meses. Ante boletas más abultadas, muchos usuarios optaron por limitar el uso de aires acondicionados, estufas eléctricas y electrodomésticos de alto consumo. También creció la costumbre de desenchufar aparatos en stand by y aprovechar más la iluminación natural.

Otro factor es la caída del poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones, que redujo el margen de las familias para absorber nuevos aumentos. En este escenario, el pago de los servicios públicos se transformó en una de las principales preocupaciones mensuales de los hogares santafesinos.

Desde el sector distribuidor advierten que, aunque la baja del consumo reduce la presión sobre la red, también implica mayor morosidad y planes de refinanciación para los usuarios que no llegan a cumplir en término con las facturas.

Medidas de eficiencia y adaptación en Santa Fe

Frente a este panorama, cada vez más hogares avanzan en pequeñas medidas de eficiencia energética. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Reemplazo de lámparas incandescentes o halógenas por tecnología LED
  • Uso racional del aire acondicionado, con temperaturas recomendadas entre 24° y 26°
  • Revisión del aislamiento térmico en puertas y ventanas para evitar pérdidas de frío o calor
  • Programación de lavarropas y otros equipos en horarios específicos para concentrar el consumo

En paralelo, municipios y comunas de Santa Fe impulsan campañas para concientizar sobre el uso responsable de la energía y evitar picos de demanda en jornadas de calor extremo. Algunas iniciativas incluyen talleres barriales, difusión de consejos prácticos y acuerdos con instituciones educativas.

Especialistas consultados señalan que la combinación de ajuste económico y mayor información sobre consumo eléctrico está detrás de esta merma en la demanda residencial. Sin embargo, advierten que una parte importante de la baja responde más al recorte por necesidad que a una transición ordenada hacia la eficiencia.

A futuro, el desafío en Santa Fe será compatibilizar tarifas sustentables para el sistema con esquemas de protección a los sectores más vulnerables, al tiempo que se profundizan políticas de ahorro y eficiencia que permitan reducir el impacto en el bolsillo sin resignar calidad de vida.

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