A diez días de la fecha tentativa que manejaba AFA para la Supercopa Internacional, el cruce entre Central y Estudiantes de La Plata sigue sin confirmación oficial y abre interrogantes deportivos y organizativos.

En el borrador inicial de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el miércoles 18 de marzo aparecía como la fecha señalada para disputar la Supercopa Internacional entre Central y Estudiantes. Sin embargo, a menos de dos semanas, reina un silencio absoluto en los canales oficiales y la final todavía no tiene confirmación firme.
La sede prevista es Asunción del Paraguay, elegida por cuestiones comerciales y logísticas, en línea con la intención de AFA de proyectar competencias fuera del país. No obstante, desde la organización no hubo anuncios públicos sobre horarios, operativos de seguridad ni disponibilidad de entradas.
La recuperación de Di María y el condimento deportivo
En el plano futbolístico, el foco está puesto en la evolución física de Ángel Di María, la gran figura de Central. El capitán auriazul atraviesa un proceso de recuperación que genera expectativa: el cuerpo técnico sueña con tenerlo en condiciones para una final que podría ser uno de los partidos más significativos de su regreso al club.
Del otro lado aparece un Estudiantes competitivo, con un plantel acostumbrado a instancias decisivas y con la chance de sumar un nuevo título internacional para engrosar su historia copera. Para ambos, la Supercopa Internacional representa un trofeo de fuerte impacto simbólico y deportivo.
La falta de precisiones también condiciona la planificación de los entrenadores, que necesitan saber si el partido se jugará en la fecha pensada o si habrá una reprogramación que modifique el cronograma de competencias locales y continentales.
El recuerdo del “pasillo gate” entre Central y Estudiantes
La posible final revive viejas tensiones entre canallas y pinchas, marcadas por el recordado “pasillo gate”. En aquel episodio, surgieron polémicas por el pasillo de campeón, un gesto habitual en el fútbol que en este caso derivó en cruces, chicanas y declaraciones cruzadas entre protagonistas de ambos clubes.
Esa historia reciente le suma un condimento extra a un cruce ya atractivo de por sí. Para los planteles y las hinchadas, esta Supercopa no sería solo una definición más, sino una oportunidad para dirimir viejas cuentas y escribir un nuevo capítulo de rivalidad deportiva.
En ese contexto, la falta de comunicación oficial alimenta especulaciones en redes sociales y programas deportivos, donde se barajan alternativas: desde mantener la fecha original hasta postergar el encuentro para encajar mejor en el calendario de AFA y de Conmebol.
Hinchas en espera y necesidad de definiciones
Mientras tanto, las agencias de viaje y peñas de ambas instituciones frenan reservas a la espera de certezas. En escenarios como este, un anuncio tardío puede encarecer traslados y complicar el acceso de los simpatizantes que quieren estar presentes en una final fuera del país.
Desde el entorno de AFA sostienen, en off, que el partido está dentro de la planificación, pero evitan hablar de fechas definitivas. La dirigencia de Central y de Estudiantes, por su parte, guarda cautela y prefiere no presionar públicamente mientras se revisan detalles contractuales y televisivos.
Con el reloj corriendo, la Supercopa Internacional sigue en pausa. Los hinchas, los planteles y los propios organizadores necesitan que en los próximos días se despeje la incógnita: si habrá o no final en Asunción y qué exigencias implicará para quienes sueñan con ver a su equipo levantar un nuevo trofeo.



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