Una bengala provocó un voraz incendio en Suiza durante el Año Nuevo que causó la muerte de 47 personas y dejó a más de cien heridos de gravedad.

Un incendio devastador en el bar Le Constellation de Crans-Montana transformó las celebraciones de Año Nuevo en una tragedia nacional para Suiza. El siniestro ocurrió aproximadamente a la 1.30 de la madrugada en el cantón de Valais durante el inicio del 2026. Según los reportes policiales, el fuego y las posteriores explosiones causaron la muerte de 47 personas y dejaron 115 heridos.
Muchos de los afectados presentan quemaduras críticas en más del 60% de su cuerpo e inhalación de gases tóxicos. Por esta razón, el sistema sanitario movilizó 13 helicópteros y 42 ambulancias para trasladar a los pacientes hacia centros especializados. El Hospital Universitario de Lausana atiende actualmente a numerosos jóvenes y menores de edad en estado delicado.
Respecto al origen del desastre, los investigadores analizan videos y testimonios de sobrevivientes que presenciaron el inicio de las llamas. Al parecer, el uso de bengalas decorativas en botellas de champán prendió fuego a los paneles acústicos e inflamables del techo. Las llamas se propagaron con una velocidad extrema por todo el sótano y bloquearon la salida principal de la discoteca.
Debido a la magnitud del incendio, el proceso de identificación de las víctimas fatales presenta dificultades técnicas considerables. Los peritos forenses deberán emplear pruebas de ADN y registros dentales para reconocer los restos calcinados en el interior del local. En consecuencia, las autoridades advirtieron que la entrega de los cuerpos a sus familiares podría demorar varios días.
El presidente Guy Parmelin calificó el evento como una catástrofe sin precedentes y ordenó cinco días de duelo nacional. Mientras tanto, la fiscalía de Valais descartó la hipótesis de un atentado y centró su búsqueda en posibles fallos de seguridad. La comunidad internacional sigue con atención el caso, dado que entre los fallecidos se encuentran turistas de diversas nacionalidades.
En la zona del siniestro, los residentes locales improvisaron altares con flores y velas para honrar la memoria de los fallecidos. Además, ciudadanos franceses e italianos figuran entre los damnificados que recibían el año nuevo en esta exclusiva estación de esquí. La policía mantiene el espacio aéreo cerrado mientras los especialistas del Instituto Forense de Zúrich recolectan evidencias fundamentales.
A pesar del dolor, los testimonios destacan la valentía de los jóvenes que rompieron ventanas para rescatar a personas atrapadas. La solidaridad de los vecinos permitió salvar vidas antes de la llegada de los primeros equipos de bomberos y rescatistas. Actualmente, Suiza enfrenta el desafío de asistir a las familias en medio de una incertidumbre profunda y desgarradora.



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