Febrero llega con una nueva tanda de aumentos que impactará de lleno en el bolsillo: transporte, alquileres, prepagas y tarifas reguladas volverán a moverse en un contexto de inflación persistente y salarios que corren de atrás.

Imagen: Ámbito
Mientras se espera el dato oficial de inflación de enero, ya hay una serie de subas confirmadas para febrero de 2026 que tensionan aún más el presupuesto de los hogares. Se trata de incrementos atados a nuevos esquemas de actualización automática, regulaciones nacionales y contratos privados.
Aumentos en transporte público y combustibles
El transporte público vuelve a ser uno de los rubros que más presión ejerce sobre el gasto mensual. En el Área Metropolitana de Buenos Aires y las principales ciudades del país se prevé un nuevo ajuste en el valor del boleto de colectivos y trenes, vinculado a la actualización de subsidios y al costo del combustible.
En paralelo, las naftas y el gasoil arrastran incrementos derivados de la actualización de impuestos internos y el deslizamiento del tipo de cambio oficial. Esto impacta no solo en quienes usan vehículo particular, sino también en los costos logísticos de bienes y servicios.
Alquileres y prepagas, dos contratos clave
Entre las subas más sensibles se encuentran las de alquileres. Muchos contratos se renuevan con ajustes marcados por la inflación acumulada y los nuevos acuerdos entre propietarios e inquilinos, en un mercado cada vez más dolarizado en las grandes ciudades. Esto se traduce en renegociaciones tensas y, en algunos casos, en mudanzas forzadas.
Las medicinas prepagas también tendrán incrementos, en línea con la actualización de costos del sistema de salud, mayores gastos en insumos importados y honorarios médicos. Las cuotas ya vienen arrastrando subas mensuales, lo que obliga a muchas familias a cambiar de plan o directamente darse de baja.
Tarifas reguladas y efecto sobre el bolsillo
En el caso de luz, gas y agua, febrero se perfila con nuevos ajustes dentro del esquema de segmentación tarifaria y reducción de subsidios. Los hogares de ingresos medios y altos ya vienen recibiendo facturas más caras y se espera que el sendero de aumentos continúe durante el primer trimestre del año.
Especialistas consultados advierten que esta combinación de subas simultáneas genera un fuerte efecto de arrastre sobre la inflación núcleo, al tiempo que reduce el margen para el consumo cotidiano. Muchos hogares priorizan el pago de servicios esenciales por sobre otros gastos, lo que repercute en sectores como comercio, ocio y turismo.
Qué pueden hacer los usuarios frente a las subas
Frente a este escenario, economistas recomiendan revisar con detalle los consumos y, en lo posible, renegociar contratos de alquiler y servicios. En prepagas, una opción es evaluar planes más básicos o con redes acotadas, mientras que en tarifas puede ser clave controlar el uso de energía y aprovechar programas de eficiencia si están disponibles.
También se sugiere comparar alternativas en transporte —combinando medios públicos, bicicletas o traslados compartidos— y estar atentos a beneficios bancarios, descuentos por débito automático o programas de reintegros que alivianen parte del impacto.
En un contexto de ingresos que no logran recomponerse al ritmo de los precios, cada aumento mensual se siente. Febrero 2026 se perfila, así, como otro mes de ajuste fino en la economía familiar, a la espera de señales claras de desaceleración inflacionaria.




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