Un sector del techo de una vivienda ubicada en la zona oeste de Rosario se desplomó y obligó a restringir el acceso al inmueble por riesgo estructural, mientras las autoridades evalúan los daños y los pasos a seguir.

El episodio ocurrió el viernes por la tarde en una casa situada en Larrea al 400, en la zona oeste de Rosario. Según los primeros datos, una parte del techo cedió de manera repentina, generando alarma entre los vecinos y obligando a dar aviso inmediato a los servicios de emergencia.
En el interior de la vivienda se encontraba un adulto mayor, que fue asistido en primera instancia por residentes de la cuadra. Pese al susto y a la magnitud del desprendimiento, no se registraron lesiones físicas, de acuerdo a lo informado tras la intervención.
Tras el llamado al 911, se hicieron presentes en el lugar personal policial y equipos de emergencia, que constataron el daño en la estructura del techo y evaluaron el estado general del inmueble. La prioridad fue asegurar el área afectada para evitar nuevos desprendimientos o accidentes.
Por el riesgo de nuevos colapsos, se decidió restringir el acceso a la vivienda. Solo se permitió el ingreso controlado para retirar pertenencias básicas y elementos de primera necesidad, bajo supervisión y tomando recaudos de seguridad.
Riesgo estructural y vivienda bajo observación
Los especialistas evaluaron que el daño no se limitó al sector donde se produjo el derrumbe, por lo que el inmueble quedó bajo observación. El objetivo es determinar si la estructura admite reparaciones parciales o si será necesario un refuerzo más profundo para garantizar la seguridad de quienes habitan el lugar.
En paralelo, se recomendó a los ocupantes evitar permanecer en los sectores comprometidos hasta tanto se cuente con un informe técnico completo. La prioridad, remarcan los equipos que trabajaron en el lugar, es prevenir cualquier nueva situación de riesgo.
El episodio volvió a poner en agenda el estado de muchas construcciones en barrios de la zona oeste de Rosario, donde la antigüedad de las viviendas, la falta de mantenimiento y las condiciones climáticas pueden combinarse y derivar en incidentes de este tipo.
Frente a situaciones similares, los especialistas insisten en la necesidad de realizar controles periódicos en techos, paredes y estructuras de carga, y en dar aviso inmediato ante grietas, filtraciones o movimientos inusuales, para evitar que se transformen en emergencias mayores.





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