Schmuck propone tarifa flexible de taxis frente al avance de las apps

La discusión por el futuro del servicio de taxis en Rosario volvió al centro de la escena política local con una propuesta que busca sacudir el esquema tarifario tradicional en plena avanzada de las aplicaciones como Uber y otras plataformas.

La presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, impulsa la implementación de una tarifa flexible para los taxis de Rosario como herramienta para competir con las aplicaciones de transporte. La idea es permitir un esquema de precios más dinámico que acompañe la demanda y evite la fuga de pasajeros hacia plataformas como Uber, Cabify o servicios similares.

La dirigente radical fue tajante al analizar la situación del sector y afirmó que parte de la crisis actual responde a la resistencia histórica a introducir cambios en el esquema de funcionamiento del servicio. Según deslizó, se desaprovecharon oportunidades previas para modernizar el sistema.

En ese contexto, el debate por la tarifa se cruza con otros reclamos del rubro, como los costos de mantenimiento, la caída del poder adquisitivo de los usuarios y la necesidad de mejorar la calidad del servicio para sostener la demanda en una ciudad donde el transporte público también atraviesa tensiones.

Críticas al rechazo de reformas anteriores

Schmuck sostuvo que parte del sector “cavó su propia tumba” al rechazar proyectos de modernización impulsados en años anteriores desde el Concejo. Entre esas iniciativas, mencionó propuestas vinculadas a la incorporación de tecnología, cambios en la forma de calcular la tarifa y herramientas para transparentar los costos del servicio.

Para la concejala, esa postura conservadora dejó a muchos titulares de licencias en una posición débil frente a las aplicaciones, que se expandieron en Rosario pese a la resistencia formal. Los usuarios, en tanto, se volcaron progresivamente a opciones que ofrecen precios claros, medios de pago digitales y seguimiento del viaje en tiempo real.

La discusión por la tarifa flexible se da además luego de sucesivos aumentos al cuadro tarifario tradicional, que buscaron recomponer los ingresos de los choferes, pero al mismo tiempo encarecieron el uso del taxi para muchas personas.

El avance de las apps y la falta de regulación

Otro de los ejes planteados por Schmuck es la escasa regulación efectiva sobre las aplicaciones de transporte que hoy operan en la ciudad. Si bien en Rosario existen ordenanzas que prohíben o limitan su funcionamiento, en la práctica la presencia de estas plataformas crece y genera tensiones con el servicio regulado.

La presidenta del Concejo cuestionó también la falta de controles específicos sobre las apps, desde la seguridad y las condiciones laborales de los choferes hasta los aspectos tributarios. En paralelo, los taxistas reclaman que las reglas sean parejas y que se controle a quienes prestan un servicio similar sin cumplir con las mismas exigencias.

En varias ciudades del país, como Buenos Aires, Córdoba o Mendoza, el desembarco de las plataformas derivó en fuertes debates legislativos para intentar equiparar normas y obligaciones entre taxis tradicionales y servicios por aplicación. Rosario atraviesa ahora un capítulo propio de ese proceso.

Cómo podría funcionar una tarifa flexible

Si bien el proyecto aún debe ser discutido en comisiones, la idea de la tarifa flexible apunta a permitir márgenes de variación dentro de una banda regulada por el municipio. De ese modo, se podrían ofrecer promociones en horarios de baja demanda o ajustar los valores en momentos críticos, sin perder la supervisión estatal.

Una de las claves del debate será cómo garantizar que la medida beneficie tanto a los trabajadores del volante como a los usuarios, evitando abusos pero a la vez brindando herramientas para que el taxi no quede relegado frente a las aplicaciones. En las próximas semanas, el Concejo definirá los pasos a seguir y abrirá la discusión con el sector.

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