La vicegobernadora Scaglia recorrió las obras hídricas en Colastiné Norte y destacó su importancia para prevenir inundaciones en la zona.

La vicegobernadora de la Provincia, Gisela Scaglia, y el ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Lisandro Enrico, recorrieron las obras del Terraplén Garello en Colastiné Norte, Santa Fe. Los trabajos requieren una inversión superior a $16.000 millones e incluyen la reconstitución del talud húmedo y la protección del lecho. Los ingenieros colocaron una manta de bloques de hormigón sobre una manta geotextil para frenar las crecidas del río Colastiné.
Durante la recorrida, Scaglia destacó la importancia de la obra para la defensa del Gran Santa Fe. Señaló que protege a toda la zona de Colastiné de inundaciones y que se trata de un terraplén de características inéditas. Explicó que cada manta de cemento se colocó por buzos especializados bajo el río para sostener el terraplén ante posibles crecidas. Agregó que el área presenta mucha fuerza del agua, por lo que la obra se construyó en ese punto estratégico.
Además, la vicegobernadora recordó que los vecinos esperaban la obra desde hace años y que el gobierno actual concretó esta obra preventiva. Destacó que, aunque no se sabe si será necesario usarla, la Provincia realiza numerosas intervenciones hídricas para brindar contención y tranquilidad a las familias.
En pleno avance
Por su parte, Enrico explicó que la obra evita que los ríos Colastiné y Ubajay erosionen la zona y pongan en riesgo a los pobladores. Señaló que el Gobierno levantó la tierra, colocó bloques de cemento sobre una manta geotextil y así protege el terraplén de la acción del agua.
Actualmente, la obra presenta un 74 % de avance. El ministro aclaró que falta intervenir la toma de agua de Aguas Santafesinas (ASSA), que originalmente se pensaba retirar, pero se mantiene por necesidades operativas.
Detalles de la obra
El Terraplén Garello forma parte de las defensas que el Gobierno ejecuta en el Área Metropolitana de Santa Fe. El proyecto busca proteger el terraplén de la erosión fluvial. Una vez conformado, el talud húmedo recibió una manta de bloques de hormigón adheridos a una manta geotextil para evitar que la corriente y el oleaje arrastren el suelo. Las mantas cubren unos 17.500 metros cuadrados y, además, se construyó un muro colado de hormigón de 100 metros y una viga de anclaje para las mantas.



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