El Gobierno de Santa Fe reforzará la prohibición del celular en escuelas primarias

El Ministerio de Educación de Santa Fe busca reforzar la prohibición del celular en escuelas primarias y emitiría una circular que respalde la ley del 2006.

El Gobierno de Santa Fe, a través del Ministerio de Educación, busca insistir con la prohibición de celular en escuelas. Si bien existe una ley provincial del año 2006 que establece la prohibición de este dispositivo en el ámbito escolar, evalúan emitir una circular que la respalde. Al respecto, el ministro José Goity explicó que buscan prohibirlo, salvo que sea usos pedagógicos.

La Ley N.º12.686 establece la prohibición del uso de aparatos de telefonía celular o equipos similares para docentes, no docentes y alumnos durante los horarios de dictado de clases en la secundaria.

Aquella normativa fue aprobada en noviembre del 2006. Sin embargo, su acatamiento resultó dispar con el tiempo y el avance de los dispositivos tecnológicos y con la conectividad individual los estudiantes. Por eso, el funcionario recomienda únicamente que se utilicen para “fines pedagógicos y académicos”, según cada ámbito escolar y supervisado por adultos.

Está claro que la utilización de celulares es un tema que va más allá de las escuelas. Modificó la escena familiar e involucra a niños, adolescentes y adultos. Pero en lo educativo, atenta la concentración y la dispersión dentro del salón. Si se utiliza excesivamente interfiere el desempeño de los estudiantes y su rendimiento.

El Gobierno de Santa Fe reforzará la prohibición del celular en escuelas primarias: qué dijo José Goity

Sobre este tema, el funcionario a cargo de la cartera educativa de Santa Fe considera que la escuela “es un espacio normado, que se rige por reglas, sin eso no puede funcionar. Explicó que el dispositivo forma parte y por ende en la regulación que el propio establecimiento estipula.

No obstante, consideró que debido a la pregnancia y la penetración que tienen los celulares, debe reforzarse la ley del año 2006, que lo deja fuera del ámbito educativo. “Probablemente iremos por el camino de la prohibición con excepciones para su uso pedagógico”, dijo Goity. “Hay que hacer un esfuerzo adicional en sacar el uso del celular del aula porque claramente al final del día obtura o interviene el aprendizaje y produce un perjuicio en vez de un beneficio. Hay que retirarlo. El camino de la prohibición con excepciones es el camino que vamos a transitar”.

Vale mencionar que, pese a que la prohibición se centrará en el nivel primario, las autoridades del Ministerio de Educación consideran flexibilidad el uso educativo-pedagógico en secundarios. A nivel secundario, los teléfonos celulares pueden ser una herramienta “interesante” de conectividad, por eso no es necesario excluirlos.

El caso del Centro Educativo Jerárquico de Santa Fe 

El debate sobre el uso del celular en las aulas se intensificó en los últimos años. Ante esto, el Centro Educativo Jerárquico de Santa Fe decidió afrontarlo con una política clara: prohibir su uso en horario escolar. Desde 2023, los estudiantes de 1º a 5º año deben dejar sus dispositivos en casilleros cerrados y solo los recuperan al final de la jornada. Esta medida busca fortalecer la concentración en clase, mejorar la interacción con los compañeros y ofrecer espacios de recreo libres de pantallas.

El balance reciente mostró opiniones divididas. Entre los alumnos, más del 70% expresó desacuerdo inicial, señalando que el celular es una herramienta útil para el aprendizaje y la organización. También mencionaron la falta de contacto con el exterior y la dificultad para acceder a información. Sin embargo, la mayoría reconoció efectos positivos: mayor concentración, mejores relaciones sociales y un descenso en la dependencia del dispositivo. Además, algunos exploraron nuevas formas de entretenimiento y participación en actividades deportivas o de socialización.

Por su parte, los docentes respaldaron en un 95 % la iniciativa. Observaron mejoras en la atención, en la predisposición al trabajo y en las actitudes generales de los cursos. Para muchos, la medida redujo las interrupciones y permitió un ambiente más propicio para la enseñanza.

Las familias también apoyaron la restricción en un 88,3 %. Valoraron que fomenta la autorregulación y notaron cambios positivos en el comportamiento cotidiano de los adolescentes, aunque un sector menor no percibió diferencias.

Así, el director Jorge Saccone destacó que la institución no elimina el celular, sino que promueve un uso pedagógico y significativo, en momentos específicos, para equilibrar la tecnología con el trabajo intelectual.

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