Santa Fe impulsa educación para dueños de perros potencialmente peligrosos

En la ciudad de Santa Fe avanza una política pública que busca reducir los ataques de perros y promover la tenencia responsable, a través de la capacitación específica para quienes conviven con animales considerados potencialmente peligrosos.

“No hay razas peligrosas, hay perros que pueden serlo”

La frase pertenece a Alicia Lavernia, especialista en comportamiento animal y responsable de la capacitación a dueños de perros potencialmente peligrosos en la ciudad de Santa Fe. Su enfoque se centra en un concepto clave: el problema no está en la raza, sino en cómo se cría, educa y maneja a cada animal.

Lavernia integra el programa municipal “Huellas”, una iniciativa que apunta a anticiparse a los conflictos que pueden surgir con este tipo de perros. A través de talleres y charlas, el municipio busca reducir episodios de mordeduras y ataques, poniendo el acento en la formación de las personas responsables.

La especialista remarca que catalogar a una raza como peligrosa es un error frecuente. Según explica, lo que determina el riesgo es la combinación de factores como el tamaño, la fuerza, el entorno en el que vive el perro y, sobre todo, las decisiones que toman sus cuidadores en el día a día.

Educación, control y responsabilidad ciudadana

El programa “Huellas” se inscribe en una serie de medidas municipales orientadas a la tenencia responsable. Entre los ejes de trabajo se destacan la socialización temprana de los animales, el uso adecuado de correa y bozal cuando corresponde, y la importancia de supervisar siempre el contacto con niñas y niños.

En las capacitaciones se abordan también cuestiones básicas de lenguaje corporal canino, para que los dueños puedan identificar señales de miedo, estrés o incomodidad antes de que se produzca una reacción agresiva. El objetivo es que cada tutor aprenda a leer a su perro y a intervenir a tiempo.

Desde la Municipalidad de Santa Fe destacan que este tipo de propuestas se complementa con normativas que establecen requisitos para el registro de animales potencialmente peligrosos, controles veterinarios periódicos y la obligación de garantizar condiciones adecuadas de alojamiento.

La apuesta oficial es clara: menos sanción y más prevención. Por eso las charlas de Alicia Lavernia no se limitan a aspectos técnicos, sino que insisten en el rol que cada vecino asume al incorporar un perro de gran porte a su entorno familiar y comunitario.

El programa “Huellas” se consolida así como una herramienta para reducir riesgos y, al mismo tiempo, mejorar el bienestar animal. Bajo la premisa de que no existe perro agresivo por naturaleza, sino contextos y manejos que pueden volverlo peligroso, la ciudad de Santa Fe intenta construir una convivencia más segura y responsable entre personas y mascotas.

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