El gobierno de Santa Fe salió a cuantificar el impacto del ajuste nacional en Salud Pública y reveló cuánto debió cubrir con recursos propios para que no se resientan insumos y tratamientos clave en hospitales y centros de atención.

La ministra de Salud, Silvia Ciancio, expuso el detalle de los programas y provisiones que la Provincia de Santa Fe tuvo que sostener por su cuenta ante la caída de envíos desde el gobierno nacional. El ajuste se sintió en insumos sensibles, medicamentos de alto costo y tratamientos crónicos, en un contexto de mayor demanda sobre el sistema público.
Según explicó la funcionaria, la reducción o directamente la interrupción de entregas por parte de Nación obligó a la provincia a reasignar partidas y reforzar el presupuesto sanitario para evitar la suspensión de prestaciones. El objetivo central fue garantizar la continuidad de la atención, sobre todo para los sectores con menos recursos que dependen casi exclusivamente del sistema estatal.
La situación se da en paralelo a un escenario económico que empuja a más personas hacia la salud pública. La caída del poder adquisitivo y el encarecimiento de las coberturas privadas incrementaron la presión sobre hospitales, centros de salud y guardias, que trabajan al límite de su capacidad.
Más demanda y presión sobre el sistema público
En ese marco, Ciancio remarcó que el sistema santafesino debió responder a una doble exigencia: menos apoyo nacional y más pacientes. La combinación de ambos factores implicó mayores costos en la compra de insumos, equipamiento y medicamentos, además de la necesidad de sostener planteles profesionales en guardias, internaciones y consultorios externos.
Desde el Ministerio de Salud provincial advirtieron que la continuidad de esta política de recortes desde Casa Rosada amenaza la capacidad de respuesta de las jurisdicciones, en especial en áreas sensibles como la atención primaria, la provisión de medicamentos esenciales y los programas de prevención.
En ese sentido, plantearon la importancia de restablecer mecanismos de financiamiento y provisión coordinados entre Nación y provincias. Sin ese esquema, las gestiones locales quedan expuestas a una mayor carga presupuestaria y a la necesidad de priorizar recursos en un escenario ya atravesado por la inflación y la caída de la actividad económica.
Mientras continúan las negociaciones políticas por el reparto de fondos, Santa Fe busca sostener la atención en sus hospitales y centros de salud con recursos propios, a la espera de una definición que permita recuperar parte de los programas nacionales que se vieron debilitados en los últimos meses.




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