En su columna semanal en Rosario La Ciudad, el médico neurólogo Wenchy Moreno explicó en detalle los mecanismos que afectan el equilibrio corporal, abordando las principales causas que generan sensaciones de inestabilidad física y la importancia de un diagnóstico adecuado para su tratamiento. Cómo diferenciar el mareo del vértigo.
Para abordar la problemática, el especialista precisó la distinción entre ambos conceptos. El mareo se describe habitualmente como una sensación de inestabilidad, pesadez o de estar flotando. Por su parte, el vértigo se define como una percepción ilusoria de giro o movimiento del entorno o de la propia persona.
El mantenimiento de la postura y el equilibrio depende de la integración en el cerebro de los datos provenientes de tres vías principales: la vista, el oído interno —específicamente los conductos semicirculares— y la propiocepción, que refiere a los estímulos captados por músculos y tendones.
Causas habituales y el rol del oído interno
Las alteraciones del equilibrio pueden responder a factores sistémicos diversos, entre los que se encuentran las variaciones en la presión arterial, las descompensaciones glucémicas —tanto hipoglucemia como hiperglucemia— y los cuadros de deshidratación.
En cuanto al vértigo, una de las causas más frecuentes es el Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB). Esta condición se origina por el desplazamiento de pequeñas partículas de carbonato de calcio, llamadas otolitos, dentro de los canales del oído interno, provocando episodios breves pero intensos de giro de objetos ante cambios bruscos de posición.
Tratamientos, impacto emocional y pautas de alarma
Para abordar estas afecciones, Moreno destacó la consulta con profesionales de la neurología o la otorrinolaringología. La evaluación especializada permite aplicar maniobras físicas de reacomodación para reubicar los otolitos, así como indicar programas de reeducación física y rehabilitación vestibular.
El especialista también advirtió que factores como el estrés y la ansiedad pueden actuar como desencadenantes o agravantes de estos cuadros. Finalmente, remarcó la importancia de acudir a un centro de urgencia médica ante la presencia de signos de alerta adicionales, como dolores de cabeza de intensidad severa o pérdida repentina de fuerza muscular.