Una captura lograda en plena madrugada cambió la vida de un pescador aficionado, que se quedó con el premio mayor: una camioneta 4×4, en uno de los torneos de pesca más importantes del país.

Un clásico del calendario pesquero argentino
En las playas del partido bonaerense de Tres Arroyos se realizó una nueva edición del tradicional torneo “24 horas de la Corvina Negra”, conocido popularmente como el “mundial de la pesca”. Miles de cañas coparon la costa atlántica en una competencia que combina pasión deportiva, turismo y una fuerte inyección económica para la región.
Este año se registraron más de 5.700 inscriptos, que durante dos jornadas se repartieron a lo largo de la playa en busca de la pieza soñada: la corvina negra de mayor peso, la llave para quedarse con los premios principales. El clima acompañó con buenas condiciones de mar y permitió que la pesca se desarrollara sin grandes sobresaltos.
La gran historia de la jornada la protagonizó un pescador que, en plena madrugada, clavó una corvina negra que terminó siendo la ganadora del certamen. Ese ejemplar le valió el premio mayor: una camioneta 4×4 cero kilómetro, símbolo del enorme interés que despierta el torneo.
Premios millonarios y furor por la corvina negra
Según informaron los organizadores, entre todas las categorías se pusieron en juego premios por un total de $420 millones, distribuidos entre autos, motos, embarcaciones, artículos de pesca y órdenes de compra. La escala de recompensas ubica al evento entre los más importantes de Sudamérica dentro de la pesca deportiva de costa.
La especie protagonista, la corvina negra, es una de las más buscadas por pescadores de todo el país. Puede superar ampliamente los 20 kilos y habita en profundidades medias cerca de la rompiente, lo que desafía tanto la técnica como la resistencia física de quienes se apostan con sus cañas en la orilla.
El formato de competencia a lo largo de 24 horas genera una mística particular: muchos participantes se organizan en grupos de amigos o en peñas, montan carpas sobre la arena y se turnan para pescar, descansar y controlar el estado del mar. De noche, las luces de las linternas y los equipos iluminan la costa, creando una postal clásica del certamen.
Impacto turístico y tradición en Tres Arroyos
El torneo se convirtió con los años en un verdadero imán turístico para Tres Arroyos y sus balnearios, como Claromecó, Reta y Orense. Durante el fin de semana del evento, la ocupación hotelera suele acercarse al lleno total y comercios, restaurantes y alquileres temporarios trabajan a pleno.
Además del movimiento económico, la competencia consolidó una identidad local ligada a la pesca deportiva y al cuidado del entorno costero. En las últimas ediciones, las entidades organizadoras reforzaron campañas de concientización ambiental, con recomendaciones para no dejar residuos en la playa y respetar las tallas mínimas y regulaciones vigentes.
Para muchos participantes, más allá de los premios, el “mundial de la pesca” es una excusa perfecta para reencontrarse con amigos y familia frente al mar, repetir rituales y seguir alimentando una tradición que ya forma parte del calendario turístico y deportivo de la costa bonaerense.




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