Rosario dio un paso clave en el uso de su nueva autonomía municipal al concretar una donación millonaria destinada a ampliar y mejorar la red de refugios para personas en situación de calle.

La Municipalidad de Rosario oficializó una donación directa de 65 millones de pesos por parte de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los fondos se destinarán a fortalecer los refugios que brindan asistencia nocturna y contención a personas que viven en la calle, uno de los frentes sociales más sensibles de la ciudad.
El acuerdo se enmarca en las nuevas herramientas normativas que otorga la autonomía municipal, recientemente puesta en marcha, que permite agilizar convenios y donaciones sin depender de instancias intermedias a nivel provincial o nacional.
Cómo se usarán los 65 millones de pesos
Según indicaron desde el municipio, el dinero será orientado a mejorar la infraestructura de los refugios ya existentes y a ampliar la capacidad de respuesta en los meses más críticos del año, cuando el frío o las olas de calor agravan la situación de quienes duermen a la intemperie.
Entre los destinos posibles se analizan:
- Refacciones edilicias y mejoras en las instalaciones sanitarias.
- Compra de camas, colchones y ropa de abrigo.
- Refuerzo de la asistencia alimentaria diaria.
- Incorporación de insumos para atención básica de la salud.
- Apoyo a equipos técnicos y de acompañamiento social.
La red de refugios de Rosario funciona durante todo el año, pero se intensifica en invierno, con operativos especiales para evitar que las bajas temperaturas se cobren vidas. En los últimos años, organizaciones sociales y referentes territoriales reclamaron mayor presupuesto y coordinación estatal para atender esta problemática.
Autonomía municipal y articulación con el sector religioso
La llegada de estos fondos es también una muestra concreta de cómo la autonomía de Rosario puede traducirse en acuerdos más ágiles con instituciones religiosas, fundaciones y empresas. La nueva normativa facilita la firma de convenios directos y la recepción de donaciones con menos burocracia administrativa.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días viene desarrollando, a nivel mundial, programas de ayuda humanitaria orientados a poblaciones vulnerables, con foco en vivienda, alimentación y asistencia en emergencias. En este caso, la articulación con el municipio busca un impacto rápido y verificable en los refugios locales.
Vale mencionar que si bien la donación representa un alivio importante, especialistas en políticas sociales advierten que la problemática de la calle es estructural y requiere un abordaje integral. Además de refugios, se necesitan programas de acceso a vivienda, salud mental, acompañamiento en adicciones y generación de empleo.
En Rosario, organizaciones civiles que trabajan con población en calle insisten en la importancia de mantener un diálogo constante con el Estado municipal para definir prioridades y monitorear el uso de los recursos. La transparencia y la continuidad de las políticas públicas aparecen como dos condiciones clave para que este tipo de aportes no queden solo en un gesto aislado.
Con esta inyección de fondos, el municipio busca reforzar la red de contención y avanzar en una agenda que combine asistencia inmediata con estrategias de inclusión a largo plazo.



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