El último Censo Ciclista del Ente de la Movilidad confirmó un cambio de hábito en Rosario: cada vez más personas eligen la bicicleta para moverse por la ciudad y su participación en los viajes urbanos ya alcanza un nivel inédito.

Según el Censo Ciclista 2025, el uso de la bici en Rosario se duplicó desde la pandemia y ya representa cerca del 10% de los viajes urbanos. El dato consolida una tendencia que se hizo visible durante las restricciones por Covid-19 y que hoy se mantiene por comodidad, costos y tiempos de traslado.
El relevamiento, que realiza todos los años el Ente de la Movilidad de Rosario (EMR), contabiliza ciclistas en distintos puntos estratégicos de la ciudad y permite medir cómo evoluciona este modo de transporte. En esta edición, el crecimiento se verificó tanto en las bicicletas particulares como en el sistema público de bicis compartidas.
Más bicis, menos autos: un cambio de cultura urbana
En paralelo al aumento de usuarios, Rosario expandió su red de ciclovías y bicisendas, sumó bicicleteros y mejoró la señalización. Para muchos vecinos, la bici se volvió el medio más eficiente para trayectos de entre 10 y 30 minutos, especialmente en horarios pico, donde el tránsito y las demoras del transporte público impactan de lleno.
La ciudad se alinea así con una tendencia global: en capitales de América Latina y Europa, el porcentaje de viajes en bicicleta creció con fuerza después de la pandemia, impulsado por la necesidad de distanciamiento, el aumento del costo del combustible y las políticas que promueven la movilidad sustentable.
Desafío central: convivencia y seguridad vial
El avance de la bici también expone de manera más nítida el desafío de la convivencia entre ciclistas, autos, motos y peatones. El Censo Ciclista vuelve a poner en agenda la necesidad de reforzar controles, mejorar cruces conflictivos y sostener campañas de educación vial en escuelas y barrios.
Desde el EMR remarcan que la bicicleta es un vehículo más y que todos los actores del tránsito deben respetar prioridades de paso, semáforos y velocidades máximas. Para los especialistas, reducir siniestralidad requiere combinar infraestructura segura, normativa clara y presencia del Estado en la calle.
Educación en el espacio público y planificación a futuro
El crecimiento del uso de la bici obliga a pensar la planificación urbana con una mirada de largo plazo. La conexión entre barrios, el diseño de ciclovías protegidas y la integración con el transporte público aparecen como ejes centrales para consolidar este modo de movilidad.
En ese marco, el municipio viene impulsando programas de educación en el espacio público, bicicleterías comunitarias y actividades para aprender a circular en grupo y en familia. La meta es que cada vez más rosarinos puedan subirse a la bici de forma segura, tanto para ir al trabajo o a estudiar, como para actividades recreativas.
Con un 10% de los viajes urbanos realizados en bicicleta y un uso que se duplicó en menos de una década, Rosario se consolida como una de las ciudades del país donde más avanza la movilidad sustentable. El próximo paso será sostener el crecimiento sin descuidar la seguridad ni la convivencia vial.



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