Una organización británica busca trabajadores para pasar cinco meses en una base rodeada de hielo. El puesto incluye censar pingüinos, atender turistas y trabajar en condiciones extremas, sin agua corriente ni duchas diarias.
Trabajar en la Antártida, convivir con miles de pingüinos y ganar hasta 2.500 euros mensuales es una posibilidad concreta. La fundación británica UK Antarctic Heritage Trust (UKAHT) selecciona cada año a un equipo de entre cuatro y cinco personas para trabajar durante cinco meses en Port Lockroy. Se trata de una histórica base ubicada en la isla Goudier, en el archipiélago Palmer.
La propuesta ofrece un salario de entre 1.700 y 2.500 euros mensuales, con alojamiento, comida y equipamiento polar incluidos. Sin embargo, las condiciones de vida y el esfuerzo físico que demanda el puesto convierten la experiencia en un desafío poco habitual.
Qué tareas deben realizar los trabajadores
Port Lockroy fue fundada en 1944 como una base británica durante la Segunda Guerra Mundial. Tras quedar abandonada en 1962, fue restaurada y actualmente funciona como museo, tienda de recuerdos y oficina de correos, además de estar protegida como sitio histórico antártico.
Durante la temporada de verano, entre noviembre y marzo, el lugar recibe entre 10.000 y 18.000 turistas que llegan en cruceros de expedición. El equipo debe atender a los visitantes, guiarlos por las instalaciones, vender recuerdos y clasificar la correspondencia. De hecho, una de las tareas más llamativas consiste en sellar a mano más de 80.000 postales durante la temporada, en una de las oficinas de correos más remotas del mundo.
Pero el trabajo también tiene una dimensión científica. Los empleados deben monitorear la colonia de pingüinos papúa que habita la isla. El seguimiento, realizado junto con el British Antarctic Survey, permite registrar la reproducción de las aves y evaluar el posible impacto de la actividad turística.
El censo incluye el recuento de nidos, huevos y polluelos. En diciembre de 2024, por ejemplo, se registraron 571 nidos y 938 huevos. Los relevamientos se realizan siguiendo protocolos estrictos para reducir las molestias sobre los animales y preservar el ecosistema.
Cómo es vivir cinco meses sin comodidades
La experiencia tiene un costo en términos de comodidad. La base no cuenta con agua corriente y el agua potable debe transportarse en bidones desde los barcos que llegan a la zona. Por eso, las duchas suelen limitarse a una por semana y pueden pasar hasta dos semanas sin posibilidad de bañarse si el mal tiempo impide el arribo de embarcaciones. Además, el baño es de campaña y debe vaciarse manualmente todos los días.
La electricidad depende exclusivamente de paneles solares, lo que obliga a restringir el consumo energético. Los electrodomésticos de alto consumo, como los secadores de pelo y los microondas, no están permitidos. Tampoco hay cobertura convencional de telefonía móvil. Para comunicarse con familiares y amigos, los trabajadores dependen de una conexión satelital limitada o del acceso a internet que puedan facilitar los barcos que permanecen fondeados.
A esas condiciones se suma una rutina físicamente exigente: palear nieve, descargar embarcaciones sobre superficies rocosas y trasladar cajas de hasta 15 kilos. Por motivos de seguridad y conservación, el consumo de tabaco está prohibido.
Cuáles son los requisitos para postularse
No es necesario contar con formación científica especializada ni existe una edad máxima establecida. Sin embargo, los candidatos deben tener al menos 18 años y demostrar una excelente condición física para afrontar las tareas cotidianas. El requisito administrativo más importante limita las posibilidades de quienes viven fuera del Reino Unido: es obligatorio residir en ese país y contar con autorización legal para trabajar allí antes de iniciar el proceso de selección.
La organización tampoco financia los traslados internacionales iniciales. Por eso, las personas interesadas deben cumplir previamente con las condiciones migratorias y económicas necesarias.
Las convocatorias se publican en la página oficial de UK Antarctic Heritage Trust. Quienes quieran participar deberán consultar allí las fechas de apertura y las condiciones específicas de cada temporada.
Aunque el salario y la oportunidad de vivir en uno de los entornos más remotos del planeta resultan atractivos, el puesto exige mucho más que contar pingüinos: implica convivir con recursos limitados, trabajar al aire libre en condiciones extremas y contribuir a la conservación de un ecosistema especialmente vulnerable.