La pulseada por la reforma laboral volvió a ganar las calles: trabajadores navales y del Subte anunciaron nuevas medidas de fuerza que se suman al paro convocado por la CGT y amenazan con paralizar buena parte del transporte en todo el país.

El Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA) confirmó un paro de 48 horas en todo el país en rechazo al proyecto de reforma laboral que se debate en el Congreso y que, según advierten, deja afuera derechos clave del personal embarcado.
La medida alcanza a trabajadores que se desempeñan en buques mercantes, remolcadores, embarcaciones de servicios portuarios y flota pesquera. Sindicalistas remarcan que la exclusión del sector en la normativa “rompe el principio de igualdad” y abre la puerta a condiciones laborales más precarias en un rubro ya expuesto a jornadas extensas y tareas de riesgo.
Durante las 48 horas de paro, el gremio convocó a movilizar al Congreso junto a otras organizaciones sindicales. El objetivo es presionar para que se incorporen en la letra de la ley garantías específicas para el personal embarcado, como estabilidad, licencias y esquemas de guardias que respeten los convenios vigentes.
Subte: cese de 24 horas y fuerte advertencia
En paralelo, los trabajadores del Subte anunciaron un paro por 24 horas, que impactará de lleno en el servicio en la Ciudad de Buenos Aires. La medida se enmarca en la jornada de protesta de la CGT y busca visibilizar el rechazo a una reforma que consideran regresiva en materia de indemnizaciones, licencias y representación sindical.
Delegados de base anticiparon que podrían concretarse nuevas interrupciones en horarios pico si el Gobierno no habilita una mesa de diálogo más amplia. Entre los puntos cuestionados figuran los cambios en el régimen de contratación y despidos, así como la posibilidad de avanzar en sistemas de productividad que, según denuncian, “intensifican el ritmo de trabajo sin reconocimiento salarial”.
Las empresas concesionarias del Subte, por su parte, alertaron por el impacto del paro sobre los usuarios y reclamaron instancias de negociación que permitan sostener el servicio. No se descarta que se implementen esquemas de emergencia con refuerzo de colectivos, aunque desde el sector del transporte automotor también monitorean la convocatoria de la CGT.
CGT, transporte y el escenario político de la reforma
La adhesión de SICONARA y del Subte al paro refuerza el frente de protesta del transporte, uno de los sectores clave cada vez que hay una huelga nacional. A los reclamos específicos de cada gremio se suma el rechazo general a la reforma por parte de la CGT, que advierte sobre una pérdida de derechos históricos en nombre de la modernización laboral.
El oficialismo defiende el proyecto argumentando que se busca estimular el empleo formal, reducir la litigiosidad y adaptar las regulaciones a nuevas formas de trabajo. Sin embargo, abogados laboralistas y especialistas en relaciones del trabajo advierten que los principales ajustes se concentran en una flexibilización de las condiciones de contratación y despido.
En este contexto, la jornada de paro y movilización al Congreso será una prueba de fuerza entre el Gobierno y el sindicalismo, con un componente central: el impacto sobre el transporte, tanto terrestre como fluvial y marítimo, que definirá el alcance real del cese de actividades en todo el país.



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