El proyecto oficial de “Modernización Laboral” avanza en el Congreso con un paquete de 28 modificaciones que reescriben reglas clave del empleo en Argentina, desde las indemnizaciones hasta la negociación colectiva y la actualización de créditos laborales.

El Gobierno nacional acordó una serie de cambios para destrabar el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso, bajo el nombre de proyecto de “Modernización Laboral”. La propuesta busca reducir costos para las empresas, modificar el esquema de indemnizaciones y habilitar nuevas formas de contratación y negociación.
Entre los puntos centrales se destaca la creación de un Fondo de Asistencia Laboral, que funcionaría como un mecanismo alternativo a la indemnización tradicional. La idea es que el empleador haga aportes mensuales a ese fondo, que luego se utilizaría para cubrir la desvinculación del trabajador.
Otro eje clave es la posibilidad de convenios por empresa, una figura que permite adaptar condiciones laborales específicas más allá de los convenios colectivos por actividad. Para el oficialismo, esto ofrece mayor flexibilidad; para sectores sindicales, implica un riesgo de fragmentación y pérdida de poder de negociación.
Actualización de créditos laborales e impacto en despidos
El texto también introduce un esquema de actualización de créditos laborales —como juicios por despidos o diferencias salariales— que se ajustarán por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) más un 3% anual. Con esto, el Gobierno busca dar previsibilidad a los montos y reducir la litigiosidad sobre intereses y punitorios.
En cuanto a las indemnizaciones, el proyecto redefine la forma de cálculo y las situaciones en las que corresponde el pago completo. Se plantean límites a las multas por trabajo no registrado y se revisan adicionales que hoy encarecen las desvinculaciones. Desde el sector empresario señalan que estas medidas podrían incentivar la creación de empleo formal.
Para los sindicatos, en cambio, varios de estos puntos representan una pérdida de derechos adquiridos, ya que, para ellos, facilitan el despido y debilitan la estabilidad laboral. Distintas centrales obreras anticiparon que seguirán de cerca el debate parlamentario y no descartan medidas de fuerza.
Los ejes de la modernización laboral
Si bien los detalles finos continúan negociándose en comisiones, los cambios admitidos por el Gobierno se ordenan en varios bloques temáticos:
- Indemnizaciones y Fondo de Asistencia: redefinición del cálculo, aportes mensuales empresariales y tope a multas.
- Negociación colectiva: habilitación de convenios por empresa y revisión de algunas cláusulas de ultraactividad.
- Actualización de créditos: esquema de IPC + 3% anual para deudas salariales y juicios laborales.
- Formalización del empleo: beneficios y alivios para empresas que blanqueen trabajadores.
- Nuevas modalidades de trabajo: regulaciones especiales para sectores con alta rotación o tareas intermitentes.
El avance del proyecto se da en un contexto de caída del empleo asalariado y aumento de la informalidad, lo que suma presión política al debate. Mientras el Ejecutivo sostiene que la reforma es necesaria para reactivar la contratación, críticos advierten que, sin un plan productivo sólido, la flexibilización no garantizará más puestos de trabajo.
La discusión legislativa continuará en las próximas semanas y será determinante para el futuro del mercado laboral argentino, con un impacto directo sobre trabajadores, pymes e inversiones.



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