Dos diputadas santafesinas quedaron en veredas opuestas frente a la reforma laboral: una la respaldó como herramienta para crear empleo y la otra la cuestionó por poner en riesgo derechos conquistados de los trabajadores.

La discusión por la reforma laboral volvió a exponer diferencias profundas dentro de la dirigencia santafesina. La exvicegobernadora y hoy diputada nacional Gisela Scaglia respaldó el proyecto oficial, mientras que la referente de Ciudad Futura, Caren Tepp, lo rechazó al considerar que avanza sobre derechos básicos de los trabajadores.
Scaglia argumentó que el esquema vigente quedó “viejo” frente a las nuevas dinámicas de producción y que, lejos de proteger el empleo, lo desalienta. Según su mirada, flexibilizar ciertas normas y reducir la litigiosidad laboral permitiría a las empresas contratar más personal y formalizar trabajadores que hoy se desempeñan en negro.
La diputada remarcó que más de un tercio de la fuerza laboral argentina está en la informalidad y que la provincia de Santa Fe no es la excepción. En ese contexto, defendió la necesidad de “dar señales” al sector privado para motorizar inversiones y nuevas fuentes de trabajo, especialmente en las pymes industriales y de servicios.
Advertencias por derechos laborales históricos
Caren Tepp, por su parte, planteó una visión diametralmente opuesta. La dirigente de Ciudad Futura alertó que con la reforma “conquistas históricas como la jornada de ocho horas y las vacaciones pagas se ponen en riesgo”, al abrir la puerta a modalidades de contratación más flexibles y jornadas extendidas.
Tepp sostuvo que el proyecto refuerza la lógica de precarización, especialmente entre jóvenes, mujeres y trabajadores de la economía popular. También cuestionó que se limite la capacidad de acción de los sindicatos y se debiliten herramientas de protección frente a despidos y abusos patronales.
Para la diputada, la discusión no es solo técnica sino política: se trata de definir qué modelo de país se impulsa y si la salida a la recesión pasa por recortar derechos laborales o por fortalecer el salario y el mercado interno.
Qué está en juego con la reforma
El debate sobre la reforma laboral se da en un contexto de inflación alta, caída del poder adquisitivo y aumento del empleo precario en todo el país. En Santa Fe, gremios industriales, docentes y estatales ya advirtieron que seguirán de cerca el trámite parlamentario y no descartan nuevas medidas de fuerza.
Entre los puntos más discutidos aparecen cambios en las indemnizaciones, ampliación del período de prueba, regulaciones para el trabajo a través de plataformas y mayor margen para acuerdos por empresa. Para sus impulsores, esto favorecería la competitividad; para sus críticos, implicaría una transferencia de costos desde las empresas hacia los trabajadores.
En este escenario, el contrapunto entre Scaglia y Tepp sintetiza una grieta que atraviesa al Congreso, a la provincia y al propio mundo laboral. Lo que se defina en el Parlamento tendrá impacto directo en las condiciones de trabajo de miles de santafesinos y en la forma en que se regularán las relaciones laborales en los próximos años.



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