Ríos Artacho seguirá en prisión preventiva junto a otros cuatro imputados por desviar $425 millones. Pese a la defensa, la justicia sostiene que el ex fiscal integró una asociación ilícita.
La camarista penal Carolina Hernández ratificó que el ex fiscal Mariano Ríos Artacho siga detenido como supuesto jefe de una banda que desvió sumas millonarias de cuentas judiciales. La maniobra, que se habría prolongado durante años, ya permitió constatar un faltante cercano a los 425 millones de pesos que estaban bajo custodia institucional.
La decisión se tomó luego de que el ex funcionario y cuatro acusados señalados como colaboradores apelaran las cautelares impuestas desde septiembre, cuando fueron imputados. La magistrada extendió las detenciones hasta el 2 de diciembre, convalidó el avance de la investigación y mantuvo la calificación de asociación ilícita que las defensas intentaban rebatir.
Cómo se habría concretado el desvío
Según la acusación, el esquema funcionó por alrededor de siete años y se ejecutaba mediante oficios librados desde las propias investigaciones judiciales. Todo comenzó a partir de una irregularidad advertida en una cuenta. Hasta ahora se revisaron 48 de las 148 cuentas bajo análisis.
Los fiscales Adrián Spelta y Carla Cerliani sostienen que operaba con una lógica piramidal: el dinero terminaba en manos de personas del entorno directo del ex fiscal y, en algunos casos, regresaba hacia él, haciendo circular fondos que debían permanecer bajo resguardo judicial.
Quiénes siguen detenidos y quiénes no
A principios de septiembre, la jueza de primera instancia María Trinidad Chiabrera imputó a Ríos Artacho como jefe de la asociación ilícita y le impuso noventa días de prisión preventiva junto a quienes aparecen como sus colaboradores más estrechos: Julio Héctor M., Fabricio Emanuel R., Gustavo C. y el abogado penalista Emilio B.
En aquella oportunidad, otros seis imputados recuperaron la libertad: Nahuel R., Agostina R., Bruno B., Paola B., Daniel C. y Daniel B.
Qué argumentaron las defensas
En la audiencia de apelación, cuya resolución se conoció este lunes, las defensas plantearon que se trató de hechos aislados vinculados a relaciones de amistad o cercanía con el ex fiscal, sin llegar a constituir una asociación ilícita estructurada. En algunos casos, dijeron, se desconocía el origen ilegal del dinero.
El propio Ríos Artacho tomó la palabra. Atribuyó las sustracciones a su adicción al juego, negó haber armado o liderado una organización criminal, ofreció reparar el perjuicio patrimonial y admitió haber abusado de la confianza de otras personas y de compañeros de trabajo.
La valoración del tribunal
Para la camarista, la ludopatía puede explicar el motivo, pero "no resulta incompatible" con la existencia de una organización delictiva y no impidió armar un dispositivo "sostenido en el tiempo y con intervención de distintas personas, distribución de aportes y utilización irregular de fondos públicos".
Si bien aclaró que la causa está en una etapa inicial, que es compleja y que será objeto de nuevas revisiones, consideró que los elementos reunidos alcanzan para sostener la imputación. En ese sentido, señaló que los lazos de amistad, los vínculos ligados al juego o los viajes compartidos, vistos de forma fragmentada, no configuran por sí mismos un delito, pero cobran otro sentido si se los analiza de manera conjunta.