Las autoridades judiciales explicaron qué hacer si difunden deepfakes sexuales generados con IA de adolescentes dentro del ámbito escolar. El protocolo oficial enfatiza la necesidad de resguardar las pruebas digitales sin reenviar el material para radicar la denuncia.
Las familias argentinas aplican medidas de protección ante la propagación de pornografía falsa creada con inteligencia artificial contra menores en instituciones educativas. La problemática cobró relevancia este año tras registrarse denuncias por materiales adulterados en la escuela de Lomas de Zamora, el Colegio Nacional de Buenos Aires y el Colegio Carlos Pellegrini. Por este motivo, el Ministerio de Capital Humano de la Nación recomendó contención afectiva, resguardo de evidencia digital y canalización de denuncias ante la Fiscalía.
Pasos institucionales para resguardar las evidencias
Las autoridades aconsejan guardar capturas de pantalla, direcciones web y nombres de usuario antes de reportar o bloquear las cuentas ofensivas. Asimismo, el Ministerio Público de la Provincia de Buenos Aires solicitó evitar la descarga o el reenvío de las imágenes adulteradas por redes sociales. Ciertamente, las familias afectadas pueden solicitar asistencia telefónica a través de la Línea 102 o comunicarse con la Línea 137 para recibir acompañamiento técnico.
Por otra parte, la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Zárate-Campana encuadró estas manipulaciones dentro del artículo 128 del Código Penal mediante el fallo “D.O.P.”. De igual modo, el diputado Marcelo Mango de Unión por la Patria presentó un proyecto en el Congreso para tipificar el uso indebido de tecnologías. La iniciativa parlamentaria permanece bajo análisis de la Comisión de Legislación Penal junto con la Comisión de Familias, Niñez y Juventudes.
Estadísticas sobre la circulación de contenidos adulterados
Una investigación conjunta de Unicef, ECPAT e Interpol reveló que esta problemática afectó a 1,2 millones de menores a nivel global. En consecuencia, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires detectó que un 43% de los adolescentes recibió material manipulado en su entorno. De esta forma, los organismos oficiales promueven el fortalecimiento de los canales de denuncia y la respuesta de las escuelas frente a la violencia digital.